POLITICA
RELEVAMIENTO

La paridad en la política aún es una tarea pendiente

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Equidad. Es importante reconocer los avances de los últimos cincuenta años, pero no ignorar el brutal retroceso de la pandemia. | cedoc

La provincia de Santiago es la provincia más igualitaria en términos de género, seguida por San Luis y Santa Fe, mientras que en el otro extremo las más desiguales son Santa Cruz, La Rioja y Tierra del Fuego. 

Los datos se desprenden del último Índice de Género, Decisión y Representación en las provincias argentinas, que permite evaluar las posibilidades que tienen las mujeres de integrar las élites políticas, judiciales y económicas en cada provincia del país, que elabora el Centro de Investigación y Diseño de Políticas Públicas Fundar.

El estudio que se dio a conocer en el marco del Día Internacional de la Mujer revela que el Poder Ejecutivo es el más masculinizado. De los 24 distritos solo hay dos gobernados por mujeres (Santa Cruz y Río Negro) y apenas 1 de cada 10 municipios tiene intendenta.

En tanto, el Poder Judicial cuenta con la paridad promedio más alta: las mujeres son casi la mitad de los jueces y juezas.

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Por su parte, el Poder Legislativo es el segundo sector más feminizado: todas las provincias tienen herramientas que promueven la participación legislativa de mujeres. 

La masculinización del poder también es un problema del sector privado. Solo el 33% de las pymes están lideradas por mujeres.

El informe fue presentado en el auditorio del Congreso con la presencia de referentes de distintos sectores y colores políticos como Mercedes D’Alessandro, Silvia Lospennato, Carolina Castro, Julia Pomares, Cecilia Nicolini, Ana María Mustapic y Mario Pecheny. 

Más allá de marcar las diferencias entre los distritos, “se desprende que ninguna provincia está en niveles de igualdad o desigualdad de género extremos”, lo que indica que se está trabajando en todos los ámbitos aunque con resultados desiguales. 

También señala que las provincias más ricas no son necesariamente las más igualitarias en términos de género y descarta que exista un criterio político partidario determinante para la participación de las mujeres.