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PROTAGONISTAS / Entrevista
miércoles 12 febrero, 2020

El hambre y la salud, como problemáticas globales desde la perspectiva de un diplomático

Claudio Schuftan es un médico chileno especialista en economía política de la salud que se desempeñó en cuestiones sociales a nivel mundial. Ahora es diplomático y cuenta desde Vietnam su experiencia.

por Emiliano G. Arnáez

Pobreza, desnutrición y escaso o nulo acceso a la salud, son los ejes del trabajo de Schuftan. Foto: Cedoc
miércoles 12 febrero, 2020

La historia de muchos diplomáticos o especialista en cuestiones humanitarias es, en parte, la historia de la humanidad misma. El trabajo incesante que realizan día a día permite dar pasos en una dirección que conlleve a una solución futura en materia de desnutrición y acceso a la salud, entre otros aspectos. Es allí donde el trabajo del médico chileno Claudio Schuftan se destaca. PERFIL tuvo la oportunidad de entrevistarlo, y desde Vietnam donde es consul, el experto respondió todas las preguntas.

¿Cómo fue salir de Chile, realizar trabajo diplomático y humanitario y terminar especializado en la problemática del hambre y la salud?
—Salí de Santiago con mi joven esposa vietnamita en enero de 1974, cuatro meses después del golpe y después de haber sido expulsado de mi cargo de ayudante en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. No fue fácil. A eso siguieron 11 años en EEUU en cargos académicos de salud publica. En esos años también comencé extenso trabajo de consultorías, mas que nada, en África. Esto culmino con trabajo en el Ministerio de Salud de Kenia en Nairobi donde finalmente vivimos siete años (allí conocimos al embajador argentino Albino Gómez con quien nos une una amistad de media vida). En 1995, acepté un cargo de asesor en el Ministerio de Salud de Vietnam en Hanói que, después de tres años allí, terminó convirtiéndose en nuestra residencia en este país de, ahora, casi 25 años. A fines de los 90, acepté convertirme en el primer cónsul honorario de Chile en Hanói lo que ayudó, en 1999, a abrir nuestra embajada aquí. En 2003, nos mudamos a Ciudad Ho Chi Minh donde residimos hasta la fecha, y aun soy cónsul honorario. Con respecto a mi trabajo en salud y nutrición este no es humanitario. He dedicado mi vida profesional a la economía política de la salud y por tanto, a empoderar a grupos de beneficiarios a demandar sus derechos inalienables a la salud y la alimentación. Como tal, soy miembro co-fundador (año 2000) del Movimiento por la Salud de los Pueblos (PHM en ingles) que ahora tiene una presencia en mas de 70 países. También en la línea de la equidad y la justicia social soy, por mas de 10 años, autor de un blog semanal (en ingles) llamado Human Rights Reader (www.claudioschuftan.com).

Claudio Schuftan, consul chileno en Vietnam.
Claudio Schuftan, consul chileno en Vietnam.

—Son conocidas muchas de las campañas que realizan tanto ONGs como organismos internacionales, pero ¿es esto suficiente? Ud dijo que "UNICEF and WHO, for instance, should be at PHM’s People’s Health Assemblies and at the World Social Forum meetings and not at the Davos meeting every year". ¿Qué falta hacer en este campo?
—Los problemas sociales que nos aquejan en el mundo entero no se solucionan con campañas. Además, hay ONGs y ONGs. El trabajo que realmente llega a la población es de las ongs (en minúscula) de interés publico. Las ONGs internacionales, en gran parte, se han burocratizado y persiguen ‘el dólar’ de las agencias de desarrollo de los países devenidos ricos (gracias a los pobres…) que ven el desarrollo como una tarea tecnocrática mas que social y de DDHH. En cuanto a las agencias de la ONU, estas están tan desfinanciadas por los países miembros, que han recurrido al dólar del sector privado (CTNs) que han ganado importante terreno en la toma de decisiones globales que deberían estar eminentemente en manos del sector publico. Los conflictos de interés allí son marcadísimos si no escandalosos. Es por eso que insisto en lo que dije y que Perfil resalta (en ingles) en la pregunta. No cambiaria ni una palabra. ¿Qué hacer entonces? Denunciar este estado de cosas, desacreditar a los agentes del gran sector corporativo en cuanto foro se pueda y movilizar a los detentores de derechos para protestar y demandar cambios. Pero hay mucho mas:

- Una acción efectiva requiere no solo un entusiasmo sino que llama a conectarse de hecho con aquellos cuyos derechos están siendo violados con la intención de ayudarles a organizarse.
- Sola o solo, cada una o uno de nosotros es incapaz de cambiar mucho; no basta con mostrar preocupación o compasión caritativa; se trata de organizar movimientos solidarios: “divididos mendigamos, unidos demandamos!”.
- Sin continuidad y acciones de seguimiento las luchas populares se convierten en un montón de palabras huecas.
- No podemos solo denunciar; debemos también anunciar un nuevo orden, un orden que empodere acciones alternativas basadas en los DDHH.
- Por ello, debemos ser mas proactivos, no solo reactivos ,al combatir las determinantes sociales y políticas de las violaciones de los DDHH ampliamente sancionados por la ONU.
- Además debemos reevaluar la pertinencia y el rol de la ayuda externa que no se ajusta a las demandas de las comunidades; estas ultimas tienen que concretizar sus demandas y esto solo se logra construyendo sobre el descontento latente transformándolo en lo que llamo resentimiento o ira creative (del ingles creative anger).
- Debemos rechazar acciones en pos del desarrollo que son  ‘top-down’ y, en cambio, movernos hacia practicas que nacen del consenso. Simplemente, la capacidad de negociación, o al menos la capacidad de defensa, de los detentores de derechos debe ser multiplicada.
- Hay que facilitar el acceso de la gente a la información --información relevante que les permita hacer responsable (accountable) a sus gobiernos.
- Solo a través de la practica constante de una orientación del desarrollo centrada en la gente --incluso si a precio de un prueba y error-- llegaremos a sobrepasar los obstáculos del modelo de desarrollo predominante.
- Pero no nos equivoquemos, recordemos que para hacer una diferencia, trabajando como individuos, logramos poco o nada. Por ello, el desafío es ampliar nuestra red de activistas en el campo de los DDHH --el derecho a la salud y a la alimentación, por supuesto, incluidos.

En suma, nos enfrentamos a una tarea política --no sin riesgos de represión. (Si no fuera yo un observador desde afuera, me atrevería a decir que parte de lo que antecede también atinge a la Argentina).

La ONU advierte sobre un aumento preocupante del hambre en América Latina

—La cooperación internacional y el derecho internacional, ¿Están atentos y actualizados para actuar rápido ante una hambruna?
—Atentos, si. Actualizados, quizás no --especialmente en lo que se refiere a ‘actuar rápido’.. La capacidad de respuesta se ve terriblemente limitada dada la magnitud  y multiplicidad del problema del hambre que debemos considerar tanto como problema agudo (desastres naturales y sociales) y problema crónico (emergencias olvidadas). Considérese que hay los DDHH y los derechos humanitarios, dos tipos de tratados completamente separados --ambos testigos de muchas violaciones. La enormidad del problema de los refugiados y los grupos internamente desplazados hace que los recursos que la comunidad internacional y la cooperación internacional pone a disposición sean totalmente insuficientes. Me temo que seguiremos perdiendo vidas debido al hambre: un escandalo en el siglo XXI.

—Ud. recorrió el mundo. ¿Qué enseñanzas le dejó su trabajo en África y el actual en Vietnam?
—Así es; he trabajado en un poco más de 50 países (si bien en la mayoría por corto plazo). He quedado decepcionado del anquilosamiento e inercia de las burocracias, sistemas piramidalmente organizados en que los funcionarios de nivel medio con visión y capacidad no se atreven a desafiar a la actitud conservadora(!) de los cuadros superiores. Y tienen razón! No se hace carrera ‘haciendo olitas’. No quiero hablar de la petti- (o no tan petti) corrupción frecuente en el trabajo en el ámbito del desarrollo en que los donadores son tan culpables como los cuadros nacionales. Las agencias de desarrollo de países devenidos ricos (gracias a los pobres…) urgen demostrar resultados contra viento y marea y se basan en estadísticas frecuentemente fabricadas para hacerles pleitesía. Y no quiero hablar de los miles de consultores que le dan la vuelta al mundo aduciéndose mayor expertise que los nacionales si bien caen en paracaídas a situaciones que no entienden. (Hay un libro famoso titulado The Lords of Poverty que se refiere a este ejército de miles de consultores …muy bien pagados). Tampoco quiero hablar del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional; el lector ya tendrá una idea…

—Una pregunta tal vez de difícil respuesta: ¿En qué grado la corrupción representa un problema en el acceso a la salud como derecho humano universal?
—El sector de la salud no es una excepción a lo dicho mas arriba sobre corrupción. Me faltan dedos en las manos (y los pies) para contar el numero de maquinas de rayos X o maquinas diagnosticas automáticas distribuidas a dispensarios que no tienen electricidad, o las mismas maquinas mas sofisticadas y caras sin funcionamiento en grandes hospitales por falta de repuestos  de 10 dólares y/o alguien que sepa repararlas. Seguro que alguien cobro’ su 15%... Conecte el lector esto al problema de acceso a la salud y a la alimentación  como derecho humano cuando mejoras en este rubro costarían una fracción. No se olvide, además, que a los doctores les gusta jugar con juguetes sofisticados de ultima moda --y tienen sus contactos para hacerle al fisco pagar por ellos. Ah! Y luego tenemos el problema de corrupción en el sistema privado de salud… No quiero ni empezar. El lector solo piense en un problema (de cientos): las compañías de seguro.

—¿Cuáles son las tres iniciativas nacionales clave que los gobiernos deberían tomar para combatir la desnutrición en su propio país?
—Adoptar el marco de derechos humanos en la lucha contra la malnutrición. Empoderar a las organizaciones de la sociedad civil para convertirse en los watchdogs, y que éstos puedan controlar la realización progresiva del derecho a la nutrición basado en los gobiernos que desarrollan un plan a largo plazo.

—¿Podría explicar por favor el concepto de "sistemas participativos de toma de decisiones sociales en salud"? ¿Se aplica de manera efectiva?
—He pasado gran parte de mi vida profesional en esto y he escrito ampliamente sobre este tema. Empecemos por la cola: Mayoritariamente no se aplica, y mucho menos efectivamente. Las excepciones si se contarían en mis dedos. El concepto llama a la convocatoria de comités de gestión de establecimientos de salud con participación de representantes de los detentores de derechos (pueden ser organizaciones de mujeres, de pacientes, de juventud, sindicatos de trabajadores de la salud….). En estos comités se discutirían grandes lineamientos de aspectos administrativos y de atención medica. Otro ejemplo, mas a nivel central, es la preparación de presupuestos participativos. La municipalidad de Porto Alegre tuvo una buena experiencia con esto y los presupuestos para asuntos de mujeres, niños y minorías se vieron aumentados. Cambio la composición política del municipio y esta iniciativa feneció.  Repito: En suma, nos enfrentamos a una tarea política.


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