miércoles 21 de abril de 2021
PROTAGONISTAS cien días de aislamiento
27-06-2020 02:57

La fiesta que hizo bailar en la cuarentena a un millón de personas

Desde la digitalidad, Bröder y el equipo que conforma la Fiesta Bresh lograron crear un espacio masivo para que los usuarios se diviertan los sábados a la noche en sus casas.

27-06-2020 02:57

Cien días de cuarentena. “Suena como una eternidad pero es lo que nos tocó vivir en este momento tan loco de la humanidad”, reflexiona Alejandro Saporiti, más conocido como Bröder, cuando se menciona que el aislamiento alcanza esa cifra. Ni él ni el resto del equipo que compone la Fiesta Bresh creyó que se extendería por tanto tiempo, como tampoco imaginaron que durante estos cien días se convertirían en uno de los entretenimientos preferidos en las redes sociales. 

La Bresh es una fiesta que durante los últimos años se popularizó y masificó. Sin ir muy lejos, en enero realizaron un evento en Mar del Plata al cual asistieron diez mil personas. “El 2020 iba a ser de mucha expansión y de consolidación del proyecto. Teníamos la mitad del año cerrado con fechas nacionales e internacionales y de un día para el otro se cayó todo”, cuenta Bröder a PERFIL. Sin embargo, supieron encontrar en la digitalidad un espacio para reinventarse y las cifras los acompañan: en algunas de las últimas ediciones lograron un total de 850 mil visualizaciones con picos de 83 mil personas conectadas en simultáneo . 

 

 

—¿Qué les pasó cuando se anunció que se cancelaban los shows en vivo?

—Nosotros teníamos 28 fechas sold out y fue un momento duro porque no sabíamos qué hacer. No voy a mentirte, durante las primeras semanas me agarró mucha depresión. No sabía qué iba a ser con mi vida porque yo vivo del día a día y de los eventos. No sabía cómo iba a llevar adelante mi familia o cómo seguir progresando. Y no solo lo pensaba para mi sino para la Bresh también. 

—¿Cómo surge en ese contexto la idea de pasar al formato virtual?

—Un momento clave fue cuando nos juntamos por primera vez por Zoom en una reunión de la “cúpula” de la Bresh para decidir qué hacer. La única forma que teníamos para no desaparecer era tomar una decisión y nos dijimos: ‘Cuando dentro de diez años pensemos en la cuarentena de 2020, ¿la vamos a recordar como un momento que solo lo superamos o como un antes y un después para la fiesta que nos permitió aprovechar las oportunidades?’. Y ahí fue que decidimos hacer La Bresh En Casita. 

 

 

—¿Tenían muchas expectativas? 

—No había ninguna aspiración de que fuese viral. De hecho cuando resolvimos hacer el vivo en Instagram fantaseamos con que entren mil personas. En la primera metimos picos de 22 mil. Ahí nos dimos cuenta que esto es otra cosa y que requería que nosotros pensemos la experiencia desde cero. 

—Pasaron de tocar para miles de personas a hacerlo para un celular. ¿Les costó?

—Somos gente de evento entonces para nosotros cada persona es todo. Es una entrada, una persona que hay que cuidar y generar la mejor experiencia para que la pase bien. Nosotros también nos preguntamos cómo iba a ser pasar música para la nada digamos. Porque estás en tu living y pasas música para tu novia y tu gato y no tenés la presencia del público que es clave para la experiencia real. Siempre digo que es un ejercicio de imaginación pasar música para un público fantasma. Pero también hay otra cosa nueva para mi en la digitalidad. La energía que uno transmite de un lado de la pantalla llega al otro lado, se resignifica y vuelve. Se genera un canal energético. Entonces, la virtualidad, lejos de ser una pantalla fría y frívola, me parece que se transformó en una herramienta que realmente logra conectar a la gente en un lugar. 

 

 

—¿Cuál es la diferencia más notoria?

—Cambia mucho la dinámica con la cual uno prepara el evento. De repente ya no es una dinámica de espectáculo sino más de televisión. Además, nuestro evento más grande fue en Mar del Plata con 10 mil personas. Ahora tenemos 10 mil personas conectadas y pensamos que es poco. Capaz no está toda la gente mirándote pero tenes un contador entonces de repente tenes rating. Durante las primeras ediciones eso nos alentaba pero también nos mareaba porque si bajaba con una canción empezábamos a generar un pensamiento medio científico tratando de descubrir qué era lo que subía y lo que bajaba la cantidad de vistas. En un punto nos dimos cuenta de que si estábamos tan pendientes de ese rating podíamos tranzar con ciertas cuestiones que capaz no queríamos. 

—¿Les mandan mensajes durante la semana o antes de la fiesta? 

—Todo el tiempo y eso es lo más lindo que tiene la Bresh. Es una comunidad de gente que se identifica profundamente con lo musical, los valores, la personalidad, etc. Un montón de gente ya antes de la cuarentena venía y encontraba un espacio donde se sentía cómoda para ser lo que quería ser. Es un espacio donde se genera esa libertad que no solo es aceptada sino también valorada.

 

 

—¿Les queda alguna anécdota especial? 

—Nos han pasado cosas muy lindas. Con la digitalidad la fiesta llegó a nueva gente que ya no solo es centennial o millennial sino también padres o abuelos. De repente nos mandan videos de la familia entera bailando o nenes de 9 años que están esperando a que salgamos. Otro ejemplo pasó en Córdoba cuando pusieron un proyector enorme y pasaron la Bresh en la fachada de un edificio. También nos llegan mensajes de toda Latinoamérica, de España y hasta de Japón. Cosas muy locas de todo un mundo sintonizando todos los sábados para sentirse un poco más contenido en este momento complicado. 

 

 

—Durante varios fines de semana hicieron la versión En Casita. El fin de semana pasado se adaptaron al protocolo e hicieron el formato Bresh TV desde una sala. Y ahora, como la cuarentena se volvió a endurecer, vuelven desde sus casas. No solo se adaptan a la cuarentena sino también al momento de la cuarentena...

—Nosotros a la cuarentena la tomamos con muchísima responsabilidad. Realmente está la salud en juego y la salud de nuestra gente está por encima de cualquier cosa. Más en este momento donde estamos atravesando el pico y tenemos que tener mucho cuidado. La última vez que habló Alberto, salió el protocolo para hacer eventos stremeables en salas de Buenos Aires. Era un protocolo que veníamos esperando hace bastante y nos pareció que realmente era un lindo mensaje para la industria lograr hacer ese evento. Tuvo mucha producción porque requirió todo el equipo para el streaming, cuatro cámaras, gente que se preparó para realizar toda la instalación siguiendo los protocolos y la ambientación. Fue una cosa muy linda y no queríamos dejar de explorarla. Quedamos muy contentos con la Bresh TV pero sentimos que era un esfuerzo muy grande en un momento muy complicado. Es el momento de más contagios, estamos volviendo a la fase uno y nos parece que los más responsable es dejar ese formato para cuando la situación esté más controlada, sobre todo en Buenos Aires. Así que volvemos a En Casita que es un formato que nos sirve, que tiene muchas cosas positivas y nos permite reavivar el juego de la intimidad que se generó con los seguidores.

 

Los shows se vuelcan a la virtualidad

Si bien la Bresh es la más popular, hay otras fiestas que se realizan desde las casas de los DJs. Un ejemplo es La Mala que también usa redes sociales como Instagram y Youtube para convocar a los seguidores en la virtualidad. Facu Rodriguez Casal y Nahu Martínez pasan música desde sus casas e interactúan con el público a través de sus dispositivos. 

En una línea similar, se preparar para el fin de semana del amigo el Aurora Home Festival.  Éste será el primero en llevarse a cabo de forma virtual no solo para ver a los artistas sino también para recorrer sus espacios. “El usuario va a tener la sensación de recorrer un festival físico pero de forma digitalizada”, contó Andrés Zaina, co-fundador del evento, a PERFIL. Y agregó: “Habrá tres escenarios que van a estar stremeando, un canal de arte visual con exposiciones de obras, un bar 2.0 donde los usuarios encontrarán recetas de tragos con videos para elaborarlos, un espacio para la salud y un campamento virtual donde todos los visitantes pueden interactuar entre sí”.