PROTAGONISTAS
los chicos crecen

Nacho y Juana dejaron de ser ‘los nietos de Mirtha’

Este 2015 ambos se destacan con proyectos propios en cine, teatro y TV. Sus vidas privadas ya no son el eje mediático. Madurez conjunta.

Momentos. Juana, sorprendió con su simpatía en el “Bailando”; Nacho, se puso el frac en Cannes.
| Cedoc

Ambos se criaron en el seno de una familia televisiva, de esas que atesoran una historia con un peso específico acorde para ser incluida en cualquier manual del espectáculo argentino del siglo XX. Durante su adolescencia, comenzaron a aparecer inevitablemente en los medios, bajo la sombra de ser los nietos de Mirtha Legrand. En ese contexto, tanto Nacho como Juana Viale, se subieron a esa difícil misión de desarrollar su propio camino artístico, muchas veces cooptado por su mundo privado, eje común de la atención de la prensa.
Hoy, ellos viven quizás un momento de maduración en la televisión, el cine y el teatro, y disfrutan de un reconocimiento que subyace por encima de la historia familiar. Para su madre, Marcela Tinayre, este presente es el producto de varios años de trabajo. “Ellos no se achican, son seguros de sus logros como de sus fracasos, todo es experiencia. Buscan su camino propio sin quedarse en una fama prestada. A algunos les gusta y a otros no, así es esta profesión. Imposible complacer o gustar a todos”, dice a PERFIL Tinayre.

Productor. Sin dudas, este año, Nacho alcanzó gran visibilidad de la mano de la remake de La patota, el film que su abuela, Mirtha Legrand, protagonizó en 1960. La película obtuvo el Gran Premio de la Semana de la Crítica en el Festival de Cannes. “No lo puedo creer. Para nosotros es la primera experiencia en cine. Estamos muy felices”, apuntaba Viale, coproductor junto a Axel Kuschevatzky, y que tiene a Dolores Fonzi como figura principal, y a Santiago Mitre como director. Desde Storylab, su productora, Nacho ya juega en las ligas mayores del cine. La casa del mar es otro proyecto que cosecha elogios: coproducido por Viale y Cisne Films, la miniserie de cuatro episodios (protagonizada por Darío Grandinetti) fue emitida por una señal de cable, desde donde ya le expresaron a Viale la intención de hacer la segunda temporada.

Ahora, Nacho ya está encaminado en un nuevo proyecto: Estocolmo, identidad perdida. Se trata de una serie de ficción de trece capítulos, que tendrá como protagonista a su hermana, Juana. La serie, que comienza a grabarse mañana y tiene como autor a Marcelo Camaño, cuenta con un elenco conformado por Esteban Lamothe y Luciano Cáceres, entre otros.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Bailarina. Juana Viale vive sin dudas un nuevo momento en su carrera. Su reciente debut en “Bailando por un sueño”, un terreno más popular y masivo en el que no se la suele ver, la hizo posicionarse nuevamente en el medio. Más allá del baile, la nieta de Mirtha sorprendió mostrando un costado algo más amable, y parada en un escalón menos rebelde y confrontativo. Luego de su participación, muchos comentarios en las redes sociales hablaban de la nueva Juana, “la Juana simpática”.

“No hubo cambios en ella, –opina su madre–. Sí pone sus límites cuando hay invasión a su persona. Poner límites para muchos no es ‘simpático’. La vi tal cual es: re-simpática, educada, bonita, agradable y con los nervios habituales de algo nuevo en su carrera”.

El 30 de junio, Juana estrenará en el Centro Cultural San Martín, La sangre de los árboles, la obra que está haciendo en el Teatro Mori Bellavista, en Chile, y que protagoniza junto a una de sus mejores amigas, Victoria Céspedes. “La veo como una actriz muy predispuesta al trabajo. Sin dudas, posee notables capacidades expresivas que pueden desarrollar mucho aún”, apunta a PERFIL Luis Barrales, director de la obra. Y agrega: “Aquí se admiró su tranquilidad y aplomo en escena. Tiene conciencia y control de la totalidad del espectáculo”.