Los carteles en las calles y los spots televisivos parecen estar agotados o al menos no alcanzan para satisfacer las demandas publicitarias de las empresas. Por eso surgió la idea de promocionar los productos con el propio cuerpo.
Cualquier parte del cuerpo es útil para utilizar como soporte de este nuevo estilo de publicidad corporal. Sólo hace falta definir a qué target apunta cada persona según su edad y su estilo.
Los creadores ponen un solo condicionamiento. “ Que sean personas extrovertidas que, por su trabajo o estilo de vida, frecuenten sitios concurridos”, asegura Daniel Aguirre, director de Poko Frecuente.
El soporte corporal llega a espacios a los que no tienen acceso los soportes convencionales. “ Para promocionar un libro en una biblioteca puedes repartir flyers a la salida de una biblioteca o entrar en ella con el título tatuado en su frente”, señala Aguirre al presentar la idea.
Aguirre recuerda que, en todos los casos, la publicidad “es temporal, normalmente contratada por un período de un mes” y que en ningún caso se considerarán propuestas para tatuar una marca de forma permanente.
Entre los casos exitosos señalan a David Meca, campeón del mundo de natación en mar abierto, lleva pegadas en su pecho las calcomanías de sus patrocinadores.
Andrew Fischer, un universitario de Nebraska, recibió 37.000 dólares de una farmacéutica tras subastar su frente como espacio publicitario. Durante 4 semanas llevó dibujado el logo de SnoreStop, un medicamento contra el ronquido.
Joe Tamargo, un empresario neoyorquino, se escribió en el brazo la web de “Save Martha” (en favor de la liberación de Martha Stewart, encarcelada mediante un polémico juicio).
Asia Francis, una madre primeriza de Missouri, ofreció su panza embarazada como soporte para la empresa que le ayudara a pagar la manutención de su niño.