SOCIEDAD
DIARIO PERFIL

"Argentina hace lo opuesto a los mejores sistemas educativos"

El director de Programa PISA, Andreas Schleicher, analiza el pobre desempeño de los estudiantes argentinos. Cómo formar a los docentes.

MALA NOTA. Los estudiantes argentinos quedaron rankeados 59 de 65, peor que años anteriores.
| Cedoc Perfil

Andreas Schleicher es el director del Programa Internacional para la Valoración del Estudiante (PISA), que evalúa los conocimientos de los jóvenes de 15 años de todo el mundo, en áreas clave como Matemática, Ciencia y Lengua.

En los exámenes del 2012, cuyos resultados se conocieron recientemente, la Argentina obtuvo una mala calificación: de 65 países quedó 59 en el ranking, peor que años anteriores. En diálogo con PERFIL, Schleicher analiza el caso argentino y sugiere cuáles son los puntos claves a la hora de pensar mejoras en el sistema educativo.

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—¿Por qué cree que los estudiantes latinoamericanos obtienen peores resultados en los exámenes de PISA que los estudiantes asiáticos o europeos?
—Yo lo pensaría al revés, qué hacen distinto los estudiantes que obtienen los mejores desempeños. En primer lugar, pertenecen a países que creen que todos los estudiantes pueden alcanzar un gran nivel, y en ese contexto, hay una gran voluntad para hacer partícipes a todos aquellos interesados en la educación. Por supuesto que todo el mundo coincide en la importancia de la educación, pero eso se demuestra al compararla con otras prioridades. Podríamos preguntarnos cómo pagan los países a sus profesores, en comparación con otros trabajadores calificados. ¿Le gustaría que su hijo fuese maestro o prefiere que sea abogado? ¿Cómo hablan los medios de comunicación de los maestros? PISA nos demuestra que los líderes de los sistemas educativos de mejor rendimiento han logrado convencer a sus ciudadanos de valorar más la educación y el futuro, antes que al consumismo.

—¿Y qué otras cosas se pueden hacer para mejorar los resultados?
—Brindarle un alto valor a la educación es sólo una parte de la ecuación. Otra es creer que todos los niños tienen posibilidad de alcanzar buenos resultados. El hecho de que los estudiantes de algunos países crean que cualquier logro es producto del trabajo duro y no de la inteligencia heredada sugiere que la educación y su contexto social pueden hacer una diferencia en cómo se inculcan los valores que fomentan el éxito educativo. Antes, los métodos de enseñanza eran similares para todos los estudiantes. Ahora, las mejores escuelas aprovechan las prácticas de la instrucción diferenciada. Y se dan cuenta de que cualquier estudiante común tiene talentos extraordinarios, que permiten personalizar la educación. Los sistemas que alcanzan alto rendimiento comparten normas claras y ambiciosas en todo sentido, donde ellos saben lo que se requiere para obtener una calificación determinada. Este es uno de los indicadores de nivel más potentes de PISA .

Calidad docente. “En ninguna parte del mundo la calidad de un sistema escolar supera la calidad de sus maestros. Los mejores sistemas escolares prestan atención a la selección y capacitación de su personal, y están pendientes en cómo mejorar el rendimiento de sus maestros y de cómo estructurar sus salarios. También proporcionan un entorno en el que los profesores pueden trabajan juntos, en el marco de buenas prácticas. Y, a la hora de decidir dónde invertir, priorizan la calidad de los profesores, proporcionando vías inteligentes para que crezcan en sus carreras”, sostiene Schleicher.

Para el investigador alemán, los sistemas educativos que obtienen los mejores resultados han migrado de un modelo de control administrativo hacia uno más profesional en cuanto a organización del trabajo.

"Apoyan las innovaciones pedagógicas que hacen sus maestros, lo que les permite mejorar su desempeño y el de sus colegas, y alcanzar un mayor desarrollo profesional”, dice.

—¿Cómo fue mutando la calidad educativa con el paso del tiempo?
—El objetivo del pasado fue la estandarización y el cumplimiento de ciertas metas, pero ahora los que tienen mejor desempeño permiten a sus maestros ser creativos. Antes, las políticas se enfocaban en la oferta universal de la educación, pero ahora las mejores escuelas ponen el foco en los buenos resultados.

Pasaron de responder a una burocracia que estaba por encima, a mirar al costado: al maestro cercano, al colegio más próximo, creando redes de innovación. El resultado más impresionante de las mejores escuelas es que todos los estudiantes se ven beneficiados con un aprendizaje excelente.

Finlandia, por ejemplo, que esta vez no obtuvo tan buenos resultados como en evaluaciones anteriores, sigue siendo especial porque todas sus escuelas son parejas en cuanto a rendimiento. Por último, pero no por eso menos importante, los sistemas de alto rendimiento tienden a alinear las políticas y prácticas en todos los aspectos del sistema, y eso los hace coherentes y sustentables a través del tiempo.

—¿Cuáles considera que son las peores falencias de los estudiantes argentinos de la actualidad?
—Este año nos enfocamos en las matemáticas. Y ahí vemos que los mismos estudiantes dicen que encuentran poca matemática enfocada en la comprensión conceptual y el aprendizaje profundo, mientras que gran parte de sus lecciones se dedican a problemas de definición. Es exactamente lo contrario a lo que sucede en muchos sistemas educativos de alto desempeño. Y eso no es sólo importante para PISA. La economía del mundo actual ya no le paga a la gente por lo que sabe –porque hoy Google lo sabe todo–, sino que le paga a la gente por lo que pueden hacer con lo que saben y que puede marcar una gran diferencia. Argentina tiene que ayudar más a los estudiantes para que no sólo reproduzcan lo que han aprendido, sino que puedan extrapolar sus conocimientos de manera creativa en contextos nuevos.
—¿PISA tiene en cuenta los contextos sociales y económicos de los estudiantes a la hora de analizar su resultados? ¿Qué país considera un buen ejemplo de superación?
—Muchos de los países asiáticos son muy buenos a la hora de ayudar a sus estudiantes más desfavorecidos, a superar el impacto de su entorno social. Podríamos comparar Vietnam con Argentina, por ejemplo. Vietnam tiene muchos más estudiantes desfavorecidos que Argentina, pero la mayoría de ellos logra romper el círculo vicioso y alcanzar a competir en las grandes ligas.

—¿Cómo se puede mejorar la brecha que existe entre la educación pública y privada en países como Argentina?
—En realidad, esa diferencia se hace mucho más pequeña si se tiene en cuenta el contexto social de las escuelas. En parte, la ventaja en el desempeño que obtienen las escuelas privadas en Argentina viene de contar con mejores ingresos. La pregunta para la Argentina no es cuántas escuelas privadas tiene, sino cómo posibilita a cada escuela pública a asumir más responsabilidades e iniciativas para alcanzar resultados más sólidos.