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domingo 29 abril, 2018

Buscan que en las empresas privadas se instale el cupo laboral trans

Una asistente en un estudio legal, una vendedora y una maquilladora cuentan sus experiencias luego de acceder al mercado formal.

por Josefina Hagelstrom

Ocupadas. Analía trabaja como vendedora en un local de Arredo. Marcy es asistente en el estudio de abogados Beretta Godoy. Foto: Grassi

Con la sanción de la Ley de Identidad de Género, en 2012, las personas trans accedieron a derechos básicos como contar con su identidad autopercibida en el documento, y acceder al servicio de salud integral. Pero en lo que refiere al acceso al trabajo formal, sobre todo en el ámbito privado, la gran mayoría  todavía queda excluida. Una encuesta de Attta, para conocer la situación de mujeres trans en el país, daba cuenta de que en la mayoría de los casos el primer trabajo había sido el trabajo sexual, y que casi el 90% había tenido que abandonar sus estudios (ver aparte).

Por eso, desde varias organizaciones sociales reclaman por una ley de cupo laboral trans nacional; a la vez que existen iniciativas de empresas, universidades y también desde el Estado, para revertir esta situación de vulnerabilidad.

El trabajo te da estabilidad, obra social, posibilidades. Por eso ahora con un amigo estoy trabajando en una página con consejos para chicos y chicas trans, desde como armar un cv hasta presentarse a entrevistas”, cuenta Analía Utello (39), que hace poco empezó a trabajar como vendedora en el local de Arredo del Plaza Oeste Shopping. Antes de eso, trabajó seis años en otro local de otro shopping, donde logró vencer “el miedo que tenía a la gente”, dice. “Todavía hay muchos estereotipos, pero cuando me conocen se dan cuenta de cómo soy. Acá en la empresa me recibieron muy bien. También tuve la suerte de haber tenido contención familiar, terminar la secundaria, a muchas chicas las echan de sus casas. Siempre tuve en claro quién soy, más allá del nombre en mi documento. En mi trabajo anterior no había hecho el cambio, pero todos me llamaban Analía”, cuenta. “Pero siento que todavía falta, si no, sería todo más fácil, desde conseguir trabajo, hasta acceder a la salud”, agrega.

Para Marcy Herrera Sander (30), que llegó desde San Juan a Buenos Aires hace cinco años con su nuevo documento, la calle es todavía el lugar más hostil para la población trans. “Falta mucho en la calle, donde está el conflicto más feo. Yo trabajo por microcentro y cuando voy al banco la gente te dice cualquier cosa. Lo mismo en el subte”, cuenta. “Tener un trabajo digno, educación, prepaga, te contiene; hoy los espacios no están ni salpicados del colectivo trans. Si lo pienso, en todos los que estoy soy la única, en la facultad, en el trabajo, en el barrio. Si bien conozco otros casos como el mío, son aislados. La mayoría de las chicas trans se tuvieron que ir de la casa con 13, 14 años, ¿qué posibilidades tenés así?”, dice. Trabaja hace cinco años como recepcionista y asistente administrativa en el estudio de abogados Beretta Godoy; y estudia Artes en la universidad UNA. Y desde su lugar, trabaja porque otras mujeres trans tengan sus mismas posibilidades.

Existen iniciativas como las que llevan adelante la R.E.D de Empresas por la Diversidad de la Universidad Torcuato Di Tella, y el Ministerio de Trabajo, que conformaron grupos de trabajo junto a empresas privadas para generar, tanto a nivel interno como externo de las organizaciones, iniciativas que permitan una mayor  apertura a la diversidad y la inclusión de personas trans. Accenture, General Electric, Gire, Dow son algunas que participan y ya llevaron adelante contrataciones, algunas permanentes, y otras como parte de programas o “prácticas” profesionales que les permitan ganar experiencia.

Lo importante es que se trabaje transversalmente en las empresas, para garantizar la incorporación, pero también la sensibilización de toda la organización, generando espacios seguros”, explica María José Sucarrat, directora ejecutiva de R.E.D. Di Tella, que trabaja con cuarenta empresas.

Desde la Coordinación de Trabajo y Diversidad Sexual, el Ministerio de Trabajo también trabaja, además de con empresas, con gremios, en actividades de formación en diversidad sexual y elaborando protocolos y modelos de cláusulas antidiscriminatorias, en lo referido a salud, por ejemplo, que se incluyan en los colectivos de trabajo. En CABA, se abrió una bolsa de trabajo para personas trans que ya recibió 200 currículums.

Otras empresas buscan darle visibilidad, como lo hizo Navent con su campaña Juana, publicidad de ZonaJobs que realizó la agencia FCB&FiRe, donde la protagonista es una mujer trans que busca trabajo, y el mensaje “qué miramos cuando buscamos talento” .  

Reconocimiento. “Yo creo que debo haber sido la primera chica trans que tuvo un recibo de sueldo en una empresa multinacional”, dice Flavia Martínez, maquilladora y peinadora de televisión independiente, pero que durante ocho años trabajó para Fox, donde apenas lo permitió la ley, le hicieron todos los cambios en el contrato para darle los recibos con el nombre que ella eligió.Fue maquilladora de Utilísima, “éramos diez en el canal  y yo fui la primera chica trans”, recuerda, y trabajó en otros programas, donde siempre se sintió bien recibida. También hace maquillajes de fiestas de 15. “Yo vine a Buenos Aires desde Entre Ríos cuando todo era mucho más tabú y la mayoría de las chicas terminaban en la prostitución porque no les quedaba otra. Está bueno mostrar también que hay gente que te abre las puertas, y no todo tiene que ser discriminación y maltrato. Y que eso se replique”, dice.

 

El reclamo por una ley nacional que lo garantice

“Las personas trans tienen un promedio de vida de 35 a 40 años, sobre todo las mujeres trans, que quedan expulsadas de sus hogares de muy chicas, quedando en la calle sin otro recurso más que el trabajo sexual, excluidas del sistema educativo, del sistema de salud, sin experiencia laboral formal, por lo que es difícil su inclusión laboral”, sostiene María Rachid, titular del Instituto contra la Discriminación de la Defensoría del Pueblo de CABA, secretaria gral. de la Falgbt. “Creemos que habiéndose reconocido la identidad de género hay que generar políticas públicas activas para una población condenada a una extrema exclusión y marginación”, agrega. Políticas como, por ejemplo, cupos en la administración pública o incentivos impositivos para empresas que contraten personas trans.

De acuerdo con el informe de Attta, más del 60% sostuvo que realiza el trabajo sexual para sobrevivir, mientras que el 38% realiza otros trabajos, vinculados a comercio, administración o peluquería. Y que casi el 40% de las encuestadas indicó que buscó trabajo formal, pero que en los lugares en los cuales se presentó, no la tomaron por ser mujer trans.

Mañana, organizaciones sociales marcharán al Congreso Nacional en el marco del Día Internacional del Trabajador, para reclamar por la inclusión laboral de personas trans y travestis, y la sanción de una ley nacional.


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