jueves 17 de junio de 2021
SOCIEDAD orquestas y bailarinas mujeres
29-02-2020 01:30

El otro tango: feminista, con roles cambiados y perspectiva de género

Con un festival internacional, buscan construir un espacio inclusivo en uno de los ambientes artísticos más impregnados por la cultura machista.

29-02-2020 01:30

La Biaba, Amablemente, Noche de Reyes, Dicen que Dicen, y Toalla Mojada, entre otros, son algunos de los tangos clásicos que hacen referencia a la violencia de género. En sus letras los autores reflejan una sociedad en la que el hombre no solo se presentaba como “el macho dominante” que, por si fuera poco estaba bien visto, sino que también se los mostraba como víctima de las mujeres. No son pocas las letras que hacen referencia al abandono o a la traición por parte de ellas. Se trató, en definitiva, de una temática que se mantuvo durante décadas en el ambiente tanguero local al punto que invisibilizó, salvo algunas y notorias excepciones, el desarrollo profesional de las mujeres. Entre quienes sufrieron este tipo de violencia, tanto arriba como abajo de los escenarios, figuran desde compositoras, cantantes, músicas y hasta bailarinas.

Bajo esta perspectiva, y a fin de contrarrestar esta situación dominada por una cultura que califica al tango de “macho”, se formó ‘Tango Hembra’, un colectivo de mujeres tangueras que apuntó a construir un lugar más igualitario e inclusivo dentro del ritmo del 2 x 4.

 Una de las herramientas que utiliza este grupo es la realización del Festival Internacional Feminista Tango Hembra, que tiene por finalidad valorizar el trabajo cultural y artístico de las mujeres generando oportunidades de crecimiento en un ámbito hegemonizado por los hombres. El encuentro, que será el segundo, se llevará a cabo los próximos 6 y 7 de marzo en Galpón B –Cochabamba 2536– con entrada libre y gratuita. Durante 48 horas en San Cristóbal habrá danza con cambio de roles, conciertos de solistas, grupos instrumentales y orquestas integradas por mujeres. También se leerá y explicará el nuevo protocolo para las milongas y se presentarán los libros de mujeres referidos a la escena tanguera, como por ejemplo Mirada de Mujer de Vanina Steiner; Formosa de Anahí Pérez Pavez y Tango Queer de Mariana Docampo. Además, habrá charlas sobre las acciones realizadas por el Instituto Nacional de la Música (Inamu) en temas de género.

El grupo de mujeres, que fue organizado por la cantante Marisa Vázquez, no solo se caracteriza por denunciar la discriminación laboral, sino también por repensar las letras del tango a partir de la perspectiva de género. Su organizadora, aseguró a PERFIL que “el nombre del colectivo nació como una respuesta burlona a la letra que sostiene ‘que el tango es macho’”.

“Los autores hicieron tangos a las mujeres por feas, gordas, flacas, zorras, y chorras. También nos mataron de 34 puñaladas mientras nos acariciaban e inclusive, poetas escribieron tangos en primera persona en donde pedíamos ser golpeadas por amor. Una locura, que solo puede caber en el imaginario del ‘macho argentino’. La letrística del tango tiene una gran deuda con las mujeres”, afirma Vázquez, respecto a la temática de algunos tangos clásicos. En este sentido, la cantante y compositora cuenta que las letras de los tangos que componen las compositoras actuales no tienen el empeño en decir lo mismo que los hombres. “No hacemos alarde de la violencia. No nos interesa. Preferimos contar historias que vivimos ahora, ya sea con un hombre, con el barrio, con la ciudad. Mis letras tienen que ver con la visión de una mujer libre, tal como es mi caso”, agrega.  

Consultada sobre la posibilidad de cantarlos o no, Vázquez dice que “hay que seguir cantándolos, pero debemos explicar que son de una época muy distinta a la actual, que surgen como relato de una sociedad en la que era normal golpear a las mujeres”.  

Por su parte, Patricia Malanca, compositora, cantante de tangos con perspectiva feminista y también intregrante de Tango Hembra, señala que “en el ambiente del tango se generó una cultura en la que el hombre es el macho dominante, desplazando a las mujeres. Siempre nos dijeron que las mujeres no servían para el tango, que no tocaban bien. Era algo que está en el gen del tango y que, en muchos casos, aún se mantiene. Al varón le armaron un discurso que perduró durante años”.

Respecto a sus composiciones, Malanca, que canta tangos desde los 13 años,  explicó que sus letras “tienen la obligación de contar otras historias, por eso le escribo a la mujer nueva, a las chicas del futuro. Cantarle al farolito, a Pompeya inundada, son referencias de una época que no es la actual. La mujer no tiene que ser competitiva con el hombre, no tiene que buscar los atributos del varón para existir o competir en su mundo. La idea de pensar a futuro es que la mujer exista en ese mundo, que tenga sus espacios”, completa la compositora de los tangos de Plebeya y Bucles.

Por su parte, Verónica Bellini, pianista y compositora, sostiene que con letras “muestro el otro lado del tango, que estaba un poco oculto. Están pasando que son muy fuertes y trato de reflejarlas en mis composiciones, uno de ellos es el tango Ni una Menos. Respecto a los tangos con perspectiva de género, no hay una intensión per sé de hacerlos, en mi caso los vengo haciendo desde hace años.  Es una temática que tiene que ver con la visión de una mujer común, a la que le pasan cosas como a todo el mundo”, señala la creadora de la orquesta de mujeres China Cruel.

 

Ni víctimas ni victimarios

Diana Etchepare*

No estoy en contra del tango hembra o feminista. Solo me resisto al objetivo de estas movidas que apuntan a reducir toda expresión humana, artística y estética a lo políticamente correcto. Señalar al tango como sinónimo de machismo, e inventar un tango feminista, es “dar vuelta la tortilla” y reducir nuestra identidad a una guerra de poderes porque no busca señalar ni corregir ninguna conducta, sino más bien ocupar el rol del que, en apariencia, conduce. Reducir el tango a la relación víctima-victimario, no es lo mismo que revisar la igualdad, que imponer la superioridad de la hembra criminalizando o limitando la expresión artística. El tango canción fue una expresión artística, genuina y espontánea que buscaba reflejar los pesares o no, de aquellos que lo interpretaban. Es parte de nuestra historia e identidad.

El tango tradicional debe ser conservado, cuidado y valorado porque es herencia de nuestra historia e identidad, y es difícil sostenerlo en un contexto de suma violencia disfrazado de progresismo.

*Productora y directora artística.

 

Nuestra revolución

Anahí Pérez Pavez *

Hace una década comencé a bailar tango y sobre eso escribí en mi novela Formosa: “Antes de la milonga iba a la Facultad de Sociales, vestía mal y andaba sin maquillaje ni tintura. No quería parecer mujer. El tango me erizó. Mi figura desgarbada se reveló erguida. Quise ser mujer gracias a los valses, al abrazo y la marca”. Luego del tsunami feminista de los últimos años, mi narradora se encontraría transformada, pero ya no por disfrutar el rol de conducida, sino por la posibilidad de publicar su voz. De decir: “esto me gusta”, “de esto gozo”, “de este modo, sí”. Y, más aún, tras poder decir: “esto no me gusta”, “de este modo, no”. “No quiero”. Porque nuestra revolución feminista no es solo alzar la voz para pedir Justicia, denunciar un daño o clamar escucha, sino para narrarnos y por fin documentar una época desde nuestra perspectiva. Para poder narrar una trayectoria de empoderamiento como lo hice en Formosa o para estampar nuevos arquetipos, como Marisa Vázquez en su tango: “Yo soy la que zafó de los mandatos. La mina que te manda en el trabajo”. Porque no solo escribimos, componemos, interpretamos, producimos, tocamos y bailamos. Además, editamos nuestros propios libros donde la vara que nos legitima ya no es un pene sino la mirada de otra mujer. Como la de Vanina Steiner en su Mirada de Mujer, que compila tangos de músicas actuales y sus biografías o como la de Mariana Docampo que en su libro Tango Queer da cuenta de cómo fundó la movida más disruptiva de este tiempo.

* Escritora. Autora del libro Formosa.

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