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SOCIEDAD / estuvo abierta cuatro horas
domingo 28 julio, 2019

Más de cinco mil personas visitaron este sábado 27 la Confitería del Molino

Reabrió por su 103º aniversario. Recorrieron el salón principal y el primer piso, aún en obra, y esperaron más de una hora para entrar. Muchos quedaron afuera.

por Claudio Corsalini

Planta baja. Personas de todas las edades se mostraron entusiasmadas con la posibilidad de recorrer la Confitería del histórico edificio. Foto: Pablo Cuarterolo

“Mirá esos vitrales, son increíbles”; “qué bueno poder entrar y ver cómo están recuperando este lugar”; “cuando la abran al público voy a venir todas las semanas”, fueron algunas de las frases que se escuchaban del público que visitó este sábado 27 de julio las instalaciones de la Confitería Del Molino, el tradicional edificio de estilo art nouveau, ubicado en Callao y Rivadavia, que permaneció cerrado por más de 20 años.

Si bien la apertura estaba prevista para las 14, desde temprano el público, gran parte de él mate en mano, se acercó a la entrada de Rivadavia 1815. Según informaron desde la organización del evento, más de 5 mil personas visitaron la confitería durante las cuatro horas que estuvo abierta. La fila para ingresar se extendía por Rivadavia, Riobamba y terminó en Bartolomé Mitre y Callao. Entre los asistentes había familias enteras, gente grande y muchos jóvenes que nunca vieron abierta la confitería que cerró sus puertas definitivamente en 1997.

Los motivos de la apertura de la histórica confitería fueron dos. Celebrar los 103 años de la construcción del Edificio del Molino, ocurrida el 9 de julio de 1916, y por el otro, permitir que el público vea los avances de la restauración que se está llevando a cabo en el lugar.

"Trabajé en esta confitería durante los fines de año, cuando el lugar explotaba. Mi tío también trabajó y salía con él a repartir", contó Sergio, ex mozo del lugar.

En el recorrido, que fue amenizado por la Orquesta del Congreso de la Nación, los asistentes visitaron los diferentes salones en proceso de restauración de planta baja y del primer piso, como el Salón Fumoir (fumador) y el de Baile. En el espacio de la Confitería, en cambio, los visitantes podían ver tanto la lámpara principal y parte del conjunto de vitrales ya restaurados y retroiluminados con tecnología LED. En las vitrinas se exhibían objetos recuperados por el equipo de arqueología urbana del edificio, como asaderas, moldes, botellas, menúes, diarios, libros y parte de la loza que se utilizaba en el lugar.

Laura es argentina pero vive en Melbourne (Australia) desde hace unos veinte años. Cámara en mano, no salía de su asombro de poder recorrer ese edificio que, para ella, siempre estuvo cerrado cada vez que visitaba al país. De visita por motivos familiares, se tomó la tarde del sábado 27 para recorrer el lugar. “Cuando me enteré de esta posibilidad no lo dudé. Es fabuloso. Consultada sobre la recuperación del inmueble, la joven afirmó: “Es un deber con la ciudad y con la historia del país”.

"Recuerdo las vidrieras y los postres, que eran muy ricos", contó una mujer de 103 años que fue a visitar la confitería.

Ente los asistentes se encontraba una señora que, a pesar de tener la misma edad que la confitería, 103 años, tampoco quiso perderse la visita. “Recuerdo las vidrieras y los postres, que eran muy ricos”, aseguró a este diario la anciana acompañada por su asistente, Virginia. “Se enteró por el diario y quiso venir. La noté muy emocionada”, agregó la mujer.

En el clásico Salón de Baile del primer piso, en tanto, Sergio Meritato y su mamá, Aída, mostraban las fotos de su padre que fue mozo del lugar por treinta años. “Yo trabajé acá durante los fines de año, cuando el lugar explotaba. Mi tío también trabajó y salía con él a repartir los panettones, panes dulces, pavos a la York y postres que la gente encargaba con varias semanas de anticipación. Los repartos empezaban muy temprano y terminaban entrada la noche. Recuerdo que los días 24 y 31 de diciembre llegaba a casa casi para el brindis”.

Los trabajos de restauración son llevados a cabo por la Comisión Administradora del Edificio del Molino, conformada por ambas cámaras del Congreso Nacional, que ejecuta el Plan de Restauración Integral del Edificio del Molino (RIEM). Ricardo Angelucci, secretario técnico del organismo, señaló que “avanzamos en la restauración de la confitería, el subsuelo y los salones del primer piso que son prioritarios. La idea es avanzar el año que viene con concesión de la confitería y su posterior apertura”.

Idas y vueltas

-El 9 de julio de 1916 se inaugura el edificio Del Molino y en la planta baja abre sus puertas la tradicional confitería de Rivadavia y Callao.

-Fue diseñado por el arquitecto Francisco Gianotti. Ocupa 7.600 m2 y tiene ocho plantas.

-Se mantuvo abierto hasta 1997, cuando cerró definitivamente. Ese mismo año fue declarado Monumento Histórico Nacional. Estuvo cerrado 21 años.

-En 2014 se expropió y pasó a manos del Congreso Nacional. Los trabajos están a cargo de la Comisión Administradora del Edificio del Molino.

HB/MC


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