Opinión•Precisiones

Pasando en limpio qué es el feminismo

“Los derechos de las mujeres se deben anteponer a cualquier lealtad partidaria, sindical o cultural”, sostiene la autora, especialista en la temática. Algunos puntos necesitan recordarse para comprender los alcances de la defensa de los derechos igualitarios.

Pasando en limpio qué es el feminismo
15-10-2026 | 19:31

En base a mi extenso trabajo filosófico sobre violencia contra las mujeres, siento la necesidad de formular algunas precisiones sin pretender invadir terrenos políticos, médicos o psicológicos que me son ajenos. Por esa razón, sólo enumeraré cuestiones básicas en juego que entorpecen la comprensión de hechos y problemas:

1. Desde aproximadamente el primer tercio del siglo XIX, el feminismo se define como “defensa de los derechos igualitarios de las mujeres”. Se trata de un espacio conceptual y de activismo que ha sufrido diversas profundizaciones y aportes teórico-filosóficos, que han hecho variar sus enfoques, pero no su objetivo fundamental.

Por tanto, el feminismo es mucho más amplio que una o alguna de sus corrientes. Pretender lo contrario es cometer la falacia pars pro toto; en castellano sencillo “tomar la parte por el todo”. Esta afirmación es válida tanto para defensores como para retractores de una corriente determinada.

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2. Durante los primeros años de la recuperación de la democracia asistí a fuertes debates entre las feministas históricas, en los que se defendía o bien la autonomía y la independencia o bien la institucionalización del feminismo vinculado a fuerzas políticas partidarias.

Considero que el debate sigue siendo válido y merece atenderse para recuperar una premisa fundante de los feminismos: los derechos de las mujeres se deben anteponer a cualquier lealtad partidaria, sindical o cultural. Otro debate pendiente es la articulación entre el feminismo autónomo y la institucionalización de las demandas.

3- Es premisa de la atención en casos de violencia contra las mujeres creerle a la víctima. Luego, establecer una investigación de todas las circunstancias que rodean el hecho, incluso de aquellas que puedan privar a las víctimas de su libertad de determinación, llevándolas a una situación de reducción a servidumbre, tal como lo define nuestro código penal.

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4- Se debe evitar la espectacularizacion de la situación. Víctimas, testigos y demás personas involucradas merecen respeto a su intimidad y a la profesionalidad de sus investigaciones.

5- Solo las personas idóneas deben realizar diagnósticos médico-psicológicos-socio-ambientales en los contextos pertinentes. La vieja sentencia psicoanalítica “toda interpretación fuera de sesión es una agresión” sigue vigente.

6- Nuestra sociedad se merece un debate amplio en torno a la distinción entre la libertad de informar y de ser informado, y difundir información que pueda interferir en una investigación, una defensa o una acusación.

Estas breves líneas directrices se aplican a muchos casos, que cada lector/a sabrá interpretar.

Filósofa. Autora de “Claves sobre la violencia contra las mujeres

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