Me olvidé el tuxedo en Nueva York, así que busqué fotos de la gala del año pasado y viene así”, le comentó Guibert Englebienne, cofundador de Globant a Alec Oxenford. Este también empresario tecnológico sí estaba de smoking aunque el dress code (código de vestimenta) de la gala del Bellas Artes, acorde a los tiempos, no lo exigía; sí que todos los invitados se visten en blanco y negro. El outft de Englebienne era un sobrio traje negro, un look que a Oxenford le provocó decir –o ironizar– con un: “Nunca te vi tan elegante”.

Después de dos años de no realizarse por la pandemia de la Covid-19, la fundación Amigos del Bellas Artes retomó la cena anual de recaudación de fondos. Esta vez, con un objetivo, la ampliación del espacio expositivo del museo, según dijo Julio Crivelli, presidente de la fundación. El proyecto es avanzar sobre lo que sería la terraza que mira a la Facultad de Derecho.

Como en años anteriores, la fundación Amigos del Bellas Artes planteó una fiesta temática que, acorde al objetivo de recaudación, se llamó “El museo imaginado”. Y como la fotografía es también un arte, eligieron a diez fotógrafos argentinos para que retraten obras que se exhiben en el Bellas Artes y hacer así una obra de un obra. Ese material fue parte de los premios de la cena que se sortearon solamente entre quienes donaron –en la cena propiamente dicha– de cien a más de quinientos dólares (al tipo de cambio dólar MEP).
La Asociación de Amigos del Bellas Artes tiene más de noventa años.
Esa colección de imágenes reconvertidas en “obras del obras” fueron realizadas por Érica Bohm, Bruno Dubner, Alberto Goldenstein, Jorge Miño, Andrea Ostera, Santiago Porter, Rosana Schoijett, Facundo de Zuviría, Gabril Volansi, y Marcos López. Si bien fue un premio interesante –que se ganó Doris Capurro–, vale decir que el anillo –que ganó Martín Cabrales–, la pulsera, y el viaje en primera clase con estadía en Colombia, estaban en la lista de prioridades de casi todos.

Entre los invitados estaba un personaje que, por caso, no lo menciona Javier Milei en ninguna de sus apariciones públicas y sets televisivos. Y eso que Carlos Rosenkrantz es uno de los nombres principales de una “casta”, la judicial, una que además de casta es la única vitalicia. Quizá no lo menciona porque Rosenkrantz fue quien primero dijo –en una conferencia en Chile– una de las frases que Milei repite en sus discursos: “Donde hay una necesidad, no hay un derecho”.
El juez supremo Rosenkrantz fue el funcionario público de mayor rango que estuvo en la gala del Bellas Artes. Tristán Bauer, ministro de Cultura de la Nación, solamente estuvo en el coctel previo; y Jorge Telerman –director del Colon–, sí ingresó dado que mujer Cynthia Cohen es artista plástica. Reacio a las fotos como gato al agua, la mesa y la ubicación que Carlos Rosenkratz ocupó, no era de las posiciones más discretas. Estaba sentado en una zona donde todos los invitados que ingresaban lo podían ver. Así pasó mucho tiempo atento a que no lo fotografiaran hasta que ya sin cámaras cerca, se relajó.
EI





