Natalia Tolazzi perdió su documento de identidad hace siete años. En realidad no lo perdió: selo robaron. Aquel susto -por suerte- pasó rápido. Pero con el tiempo, comenzaron a llegar losproblemas. Alguien le adulteró el documento. Y lo hizo para sacar crédito en distintas cadenas deartículos para el hogar, obtener un préstamo en casas crediticias y comprar teléfonos celulares encasi todas las compañías. Sin saberlo, comenzó a acumular deudas y a recibir una catarata de notificaciones en sudomicilio.
Natalia estaba tranquila porque había hecho la denuncia. Lo que ella no sabía era que su DNIrobado sólo pierde validez en un acto electoral, y que en nuestro país no existe una base de datoscomercial y/o bancaria que pueda verificar si el portador es real o impostor.
Especialistas consultados por PERFIL reconocen que "existe un mercado negro" donde se comercializan documentos robados y extraviados.Y para conseguir uno alcanza con hacer un doble click en Internet.
"El punga que antes arrebataba una cartera se quedaba con el dinero y descartaba ladocumentación. Pero eso cambió. Ahora se quedan con todo", dice un jefe policial, especialista enseguridad y director de una brigada de investigaciones con asiento en el interior de laProvincia.
La industria de la estafa . ¿Qué se puede hacer con un DNI adulterado? Casi todo. Obtener un préstamoen una casa crediticia, abrir una cuenta corriente en un banco y hasta emitir cheques. Si accede alas tarjetas de crédito que ofrecen las grandes tiendas o supermercados, puede llenar el changuitoo renovar el placar. ¿Y si tiene un problema con la Justicia? Salir del país o moverse enclandestinidad como hace unos años hizo el empresario Horacio Conzi, condenado a 25 años por elcrimen de Marcos Schenone.
A partir de los mínimos requisitos que exigen las compañías crediticias o las grandes cadenascomerciales, el documento se convirtió en un objeto que cotiza en el ambiente delictivo.Especialmente, entre los que se jactan de pertenecer al selecto grupo de los delincuentes de"guante blanco", como "el hombre de las mil caras", un porteño de 57 años detenido en noviembrepasado, y que realizó una estaba millonaria adulterando 180 documentos que utilizó para comprarartículos del hogar que después vendió en Internet.
Desde el Juzgado Federal, admiten que el 30% de las causas que ingresan es por ilícitoscometidos con DNI falsos u originales (el delito es el mismo), pero reconocen no tener conocimientode la existencia de sitios web en los que se vendan y compren documentos como si fuese un artículode electrónica.
Mercado ilegal.
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