Carlos Burgos tenía apenas 15 años cuando a fines de 2007 se alineó en una banda que llegó amodificar los hábitos de muchos platenses. En aquel entonces, “El Pelado” era uncompleto inexperto que había iniciado una peligrosa carrera delictiva con atracos de baja monta enel barrio El Dique de Ensenada: robaba kioscos y almacenes de la zona. En menos de un año, sumóocho detenciones. Desde el jueves, y tres meses después de cumplir 18 años, fue detenido por el brutal ataque a Carolina Píparo, la jovenembarazada de 34 años baleada en medio de una salidera bancaria.
Burgos, que según los primeros indicios recolectados por los investigadores sería el joven queefectuó los disparos que hirieron a Píparo en la esquina de21 y 36, fue noticia en La Plata el 22 de febrero de 2008. De la mano de Sergio“Huevito” Alegre, participó de una “saga” de golpes a restaurantes y bares.En nueve meses, se reportaron cerca de treinta golpes.
Aquella banda no tenía límites. Según recuerda un jefe policial a PERFIL, llegó a“pegar” en el corazón de la seguridad de la Provincia: el resto-bar Hispano de 4 y 51,ubicado a una cuadra del Ministerio de Seguridad. Ese golpe marcó el final de un grupo que sacudióa la ciudad. Pero no frenó los planes de Burgos.
A partir de entonces, el Pelado deambuló por varios institutos de la zona. Para la Justicia eraun menor “inimputable”. Y, como tal, salió poco antes de cumplir los 18 años. En pocotiempo, se unió a una pequeña organización especializada en salideras bancarias.
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