La provincia de Mendoza promete repetir el affaire del espionaje porteño. Y aunque en esta historia no se cuenten teléfonos"pinchados", sobran los cortocircuitos. Es que la relación entre el gobernador provincial, Celso Jaque, y su vice, Cristian Racconto, derivó en acusaciones que ahora deberá investigar la Justicia.
El vicegobernador denunció ante la Fiscalía de Delitos Compejos, a cargo de Santiago Garay, la existencia de una cámara enfrente a su despacho en laLegislatura que "gira 360 grados" y que fue instalada en su momento por la Policía, lo que desatósospechas sobre el presunto control de las personas con las que se reúne.
Racconto se presentó ante Garay y presentó fotos de la cámara además de solicitar que lecambien la custodia desde el Ministerio de Seguridad mendocino. Desde el gobierno, salieron a bajarel tono de la acusación, al desafiar al vice con "que pueba probar" tamaña imputación: "Pensé que era 28 de diciembre, que es el día en que se hacen los chistes",ironizó Jaque al tiempo que le recomendó: "No hay mejor medio que tener protagonismo quetrabajar".
De hecho, el gobernador se anticipó al decir que no piensa "dar un minímo paso atrás" con la instalación de cámaras de seguridad en la ciudadcapital justamente porque se trata, según su parecer, de un "servicio para la comunidad, parabrindarle seguridad", añadió.
Según trascendió, Racconto decidió presentarse a la Justicia después de que una periodistalocal le pidiera una entrevista para abordar las sospechas sobre un supuesto espionaje: "Teníaconocimiento de este tipo de hechos y eso me preocupó", dijo el compañero de fórmula de Jaque sobreel pedido de la profesional e instó a "desterrar algunas metodologías, algunas formas de hacer política".







