Las internas entre los empresarios K

La revista Noticias revela cómo son las relaciones entre los emprendedores favoritos del Gobierno. El ascenso de Cristóbal López y sus ganas de entrar a la UIA.

08-10-2026 | 23:59

La noticia es que Cristóbal López quiere entrar a la Unión Industrial Argentina (UIA). El empresarioque sembró de casinos y tragamonedas el país desde que los Kirchner llegaron al poder ahora trabajapara despegar del resto de los hombres de negocios que cobraron notoriedad en los últimos sieteaños. López aún reporta al esquema oficial pero afirma que hace mucho que no visita al expresidente en la residencia de Olivos.

Su ingreso a la central empresaria se da en un momento en que el establishment se debate entre secundar al Grupo Clarín en la guerra contra el Gobierno opreservar el vínculo con el matrimonio presidencial, y en el que los empresarios alineadoscon la causa K ventilan por primera vez las diferencias que los separan. ¿A qué juegan hoyCristóbal López y los demás pingüinos del mundo de los negocios?

El pasaporte. Hace dos semanas, López –dueño de Casino Club y la petroleraOil M&S– almorzó con el titular de Fiat, Cristiano Rattazzi, en el restaurante Mancini,de Recoleta. Y ya tiene agendada una cita con otro peso pesado para la semana próxima. Tras elencuentro, Rattazzi dijo que le encantaría tener a alguien como Cristóbal en la UIA. López cree quepuede aportar mucho al debate empresario. Dice haberlo comprobado al participar del coloquio deIDEA en el 2009. “Nadie está pensando a cinco o diez años”, se queja. Su cambio vienede la mano de la consultora que contrató para blanquear su imagen. Ahora son pocos los que locomparan con Alfredo Yabrán, por aquella obsesión de ocultar el rostro.

Cristóbal no está convencido de que el poskircherismo sea inminente pero se mueve como si asífuera. Precisamente esa ambigüedad es la que le asegura su pasaporte a las grandes ligas. Es quehoy ningún empresario de peso quiere aparecer ligado a los Kirchner pero –aun en lo que seanuncia como el eclipse pingüino– todos desfilan con gusto por la residencia de Olivos. En lalista figuran Gerardo Werthein, Carlos Miguens, Alfredo Coto, Eduardo Escasany, Jorge Brito y hastaCarlos Pedro Blaquier, quien logró una fina sintonía con Cristina Fernández de Kirchner. La mayoríase escuda en que las supuestas bondades de la oposición atentan contra la “seguridadjurídica” más que las probadas maldades del oficialismo.

Internas. Cristóbal López se lleva tan bien con Ernesto Gutiérrez, titular deAeropuertos Argentina 2000, como mal con Enrique Eskenazi. El dueño de Casino Club recela y muchodel santafesino que se quedó con una parte de YPF –el CEO es su hijo Sebastián– y queademás es propietario de los bancos de Santa Cruz, San Juan, Santa Fe y Entre Ríos. Es que en losprimeros años del kirchnerismo, el ex presidente consultaba sólo a Cristóbal en materia petrolera.López, que repite que hoy su prioridad es el oro negro, nunca entendió el cambio. “Ahí estáel petrolero”, dice con sorna cada vez que alguno de los Eskenazi aparece en público junto almatrimonio presidencial. Cristóbal considera que su competidor no conoce a fondo ese rubro. Contodos ellos, Kirchner mantuvo siempre un esquema radial que incentiva celos pero afianzalealtades.

La nota completa, en la última edición de la Revista Noticias .

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