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Subsidios, ineficiencia, ñoquis... De eso no se habla

Con la lógica intención de formar una cortina de humo delante de los problemas reales de la gente, los autocandidatos pretenden instalar en la campaña la falsa antinomia "público vs. privado".

09-10-2026 | 12:36

A pocos días de las elecciones, y como si fuera el problema medular de la Argentina, la clasedirigente vuelve a instalar un pueril debate en el país, un verdadero sinsentido, en medio deurgencias. Con la lógica intención de formar una cortina de humo delante de los problemas reales dela gente, los autocandidatos pretenden instalar la falsa antinomia "público vs. privado".

Nada más lejos de la realidad que esta falsa alternativa, luego de que ambos sistemasfracasaran, al menos en la Argentina, y todo ello con la nefasta injerencia de los políticos deturno. Lo que realmente debe importar es si un servicio o una actividad económica resulta eficienteo se mantiene al socaire de las remanidas políticas de subsidios que terminan convirtiéndo a eseservicio en una fuente de inequidad.

Sin embargo, la subsistencia de servicios ineficientes sólo se explica por la determinantepresencia de subsidios estatales, que los convierte en una usina de distorsiones, clientelismo ymovimiento de fondos de dudosa procedencia y destino. En otros términos, los subsidios constituyenel mejor alimento de los denominados "ñoquis" que pululan por las reparticiones oficiales.

El verdadero debate es eficiencia vs. ñoquilandia. Lo que verdaderamente distorsiona es lapresencia de los subsidios porque este beneficio implica una brutal transferencia de recursos de unsector a otro de la sociedad. En otras palabras, cuando se habla de subsidio hay que hablar dealguien que paga y otro que recibe gratis, y no siempre esta transferencia de dinero se realizadesde los sectores pudientes hacia los más necesitados. En muchos casos, y bajo la apariencia de laredistribución del ingreso nacional se amparan situaciones irritativas donde los sectores demenores ingresos financian a aquellos de mayor renta.

A saber, un subsidio es un recursos utilizado por el Estado para que un sector puedadesarrollarse cuando no puede hacerlo por sus propios medios. Y los únicos sectores que no puedenhacerlo son la niñez, la vejez y los minusválidos, el resto está en condiciones de poder hacerlo.Por eso, no se entiende el modelo oficial de subsidios, a menos que el objetivo sea político.

Hay pruebas palpables del fracaso de ambos sistemas. Una muestra de la ineficiencia privada fuela concesión de los ferrocarriles donde lo único que se privatizó fue la gestión y donde el Estadohoy debe poner más plata en subsidios que cuando financiaba el déficit mientras estaban manejadospor el sector público. El resultado es una pésima gestión, sin inversiones en infraestructura,material rodante obsoleto y tarifas con precios irrisorios que no responden a ninguna estructura decostos. Y algo más, parte de esa tarifa, a través de los subsidios, es pagada por gente que nuncausa el servicio y que tiene menos recursos que aquel que lo utiliza. A guisa de ejemplo, alguienque vive en el monte o en la cordillera y que nunca viaja en tren, con sus impuestos, paga elboleto de otro que vive en una coqueta zona de Buenos Aires.

Una muestra de la ineficiencia estatal es la patética estatización de una empresa técnicamentequebrada como Aerolíneas Argentinas, con el único pretexto de tener un servicio para la dirigenciapolítica financiado y subsidiado por el Presupuesto Nacional. Con un antecedente no menos grave:LAFSA, un invento del hoy ministro de Justicia, Aníbal Fernández. LAFSA fue una empresa que notenía aviones y nunca realizó vuelos por lo cual todos sus gastos fueron solventados por lasociedad. Un rotundo fracaso.

Aerolíneas Argentinas es una compañía que tiene un déficit operativo de casi 1,5 millón dedólares diarios, con una flota obsoleta, con más de 100 pilotos sin volar y a la que el Estadodestinará millones de dólares -vía endeudamiento-, para tratar de incorporar aeronaves. ¿Quién sebeneficia con el mantenimiento de esta compañía? Apenas unos pocos que hacen uso de sus servicios ycuyas tarifas son subsidiadas con recursos de la sociedad. Un ejemplo similar: alguien, con bajosrecursos, cuyas posibilidades de viajar en avión son ínfimas, a través de sus impuestos, paga elboleto de otro que con mayores recursos viaja por negocios o por turismo, nacional oextranjero.

¿Hay algo más irritativo que ésto? Sí. Plantear este falso debate "público vs privado", en mediode desempleo, inflación y una ola criminal devastadora, equivale a tomar a la gente de rehén. Lapolítica oficial de subsidios siempre beneficia a unos pocos en detrimento del resto de lasociedad. A los ñoquis que seguramente festejarán el 29...

(*) Agencia DYN

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