•Opinin

Acortan los tiempos

Tres meses faltan para las elecciones legislativas anticipadas, y sin embargo pareciera como si estuvieran a la vuelta de la esquina, tal es el afán del oficialismo por asegurarse una victoria que considera indispensable para seguir adelante con lo que queda del mandato de Cristina Kirchner.

22-08-2026 | 07:17

Tres meses faltan para las elecciones legislativas anticipadas, y sin embargo pareciera como siestuvieran a la vuelta de la esquina, tal es el afán del oficialismo por asegurarse una victoriaque considera indispensable para seguir adelante con lo que queda del mandato de Cristina Fernándezde Kirchner.

Néstor Kirchner anunciaría esta misma semana su candidatura en la provincia de Buenos Aires: nohay otro hombre que el kirchnerismo considere capaz de ganar caminando el comicio, aunque lasencuestas muestren ahora enormes diferencias entre los votos que podría obtener el Frente para laVictoria y los que cosecharían sus principales rivales: la dupla Francisco de Narváez-Felipe Soláen el peronismo disidente -léase duhaldismo- y Margarita Stolbizer en la coalición de centroizquierda que forman el radicalismo y la Coalición Cívica.

Stolbizer, habitualmente recatada y mesurada, disparó munición gruesa al kirchnerismo: el candidato, dijo, está cada vez máscerca de la locura. También apuntó contra la supuesta legitimidad de la postulación del expresidente: él figura en los padrones de la provincia de Santa Cruz, por lo tanto, aunque tengaresidencia desde hace años en Olivos, provincia de Buenos Aires, legalmente no sería correcta su presentación en ese distrito.

Chicanas preelectorales, ya se conocen, y que no tienen destino, por cuanto el control de lalegalidad de los actos comicial por cierto viene adoleciendo de rigurosidad.

La oposición ya al menos se presentó en sociedad con las candidaturas armadas, como en el casode Solá y De Narváez, que resolvieron dejar de lado sus diferencias por el protagonismo que debetener cada uno de ellos, para no seguir mostrándose divididos a la hora de convocar para suproyecto.

Hasta ahora no aparecieron las propuestas que se plantearán al electorado, aunque el objetivo delos rivales de Néstor Kirchner es claro: robarle la mayor cantidad de bancas posible para que ya nocuente con la mayoría automática en el poder legislativo, algo que sólo se rompió con el famosovoto "no positivo" de Julio Cobos.

Ya en campaña, la Presidenta va desgranando anuncios sobre cuestiones que antes no le quitabanel sueño, como la inseguridad. Nunca había figurado en sus discursos el fenómeno del aumentogeométrico de la delincuencia principalmente en el conurbano, donde ahora Néstor necesita hacerpie.

Sirvió entonces el anuncio del viernes de aumentar equipos y personal en la dotación de quienestienen que prevenir y controlar el delito, aunque no pudo disimularse de ese nuevo acto en laresidencia de Olivos el claro color electoralista. Ya los votantes dirán si le creyeron o no.

Lo cierto es que la crisis económica comienza a pisarle los talones a losargentinos, y no había margen para que el oficialismo esperara hasta octubre para sometera la Presidenta a su primer gran test de confianza.

El propio ministro de Trabajo, Carlos Tomada, reconoció en un reciente seminario que yacomienzan a hacerse visibles los síntomas de que los dueños de las empresas recurren al fusible máseconómico para mantenerse a flote: los empleados. Según consultoras privadas, los despidos, las norenovaciones de contratos, los cortes de horas, extras van avanzando para diseñar un panoramaatemorizante. Tomada le pidió justamente a los empresarios que busquen formas más creativas paraafrontar la crisis, que no sean las de hacer de los trabajadores la eterna cabeza de turco.

El problema es que los asalariados se sienten cada vez más desprotegidos a la hora de defendersu dignidad. Ahora no sólo la CGT del ultrakirchnerista circunstancial Hugo Moyano ha decidido nofijar pisos para los aumentos salariales que comenzaron a discutirse en paritarias, sino que ademásha recomendado evitar a toda costa el conflicto para mantener lo principal, que es la fuente detrabajo.

De manera que los gremios más débiles se sientan a negociar supuestas mejoras en sus haberes sinel respaldo de la todopoderosa CGT, ahora volcada de lleno a la campaña electoral kirchnerista.

El conflicto social parece, sin embargo, inevitable, y debido a ello el gobiernoha decidido anticipar las elecciones: fue un mero gesto de supervivencia.

Mientras en todo el mundo crecen las noticias apocalípticas sobre despidos masivos detrabajadores, caídas históricas en los niveles de crecimiento económico, aquí, en la Argentina,donde todavía no se han instalado esos hechos con toda contundencia, el Gobierno sigue jugando algato y el ratón con los productores del campo.

La Mesa de Enlace completó un paro de una semana que tuvo un alto acatamiento, reflejadoprincipalmente en el Mercado de Liniers. La ausencia de oferta de vacas preanuncia además un fuerteaumento en el costo de ese alimento básico en la canasta de los argentinos.

Los productores aseguran que ya no tienen ni medios ni incentivos para avanzar en su trabajo. ElGobierno en tanto, disfruta de la alegría que le dio a gobernadores e intendentes con la decisiónde coparticipar las retenciones a la soja. Pero al fin y al cabo, parece que será poco y nada loque se podrá repartir, si la política oficial sigue apuntando a castigar y poner de rodillas-serían palabras del kirchnerismo- a los hombres que vienen sosteniendo el crecimiento de laeconomía gracias al boom de las exportaciones agropecuarias, boom que ya se desinfló por muchotiempo.

En lo poco que queda de aquí al comicio, será interesante observar cuál será la estrategiaelegida por el Gobierno: si seguir apostando a la confrontación, el lugar donde se siente máscómodo, o si apuesta a bajar los decibeles para disminuir el miedo que ya está sembrando la propiarealidad en el país.

También en Perfil