Las críticas contra las declaraciones de la titular del INADI, María José Lubertido, quien acusóal Estado de Israel de "violar el derecho internacional", se hicieron escuchar desde distintossectores de la comunidad judía argentina, algunos de los cuales pidieron su renuncia. El Gobierno también tomó distancia de las expresiones que pronunció la funcionariarespecto de los escraches contra ciudadanos argentinos de origen judío por el conflicto en laFranja de Gaza.
“Israel violó las leyes del derecho internacional y se le vino en contra",fue la frase de Lubertino, que fue tomada como discriminatoria por los sectores judíos al entenderque vinculó las protestas con el conflicto bélico en la Franja de Gaza.
Sergio Burstein, miembro de Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a la AMIA,consideró, en diálogo con la Agencia Judía de Noticias , que la funcionaria "debe renunciar". Y consideró que los dichos de Lubertino le provocan la sensaciónpersonal de que "está justificando los escraches totalmente antisemitas". Advirtió, además, que "lafrase de la funcionaria le recuerda al argumento "algo habrán hecho" por el cual se justificó elterrorismo de Estado en Argentina.
“Me recuerda a cuando fue la atentado a la AMIA, y el presidente Menem le dio el pésameal primer ministro israelí, como si los que murieron fueran israelíes y no argentinos”,disparó por su parte Diana Malamud, integrante de Memoria Activa.
En diálogo con Perfil.com, Malamud agregó: “ Me parece terrible la persecución por religión, como si fuera nuestra culpa lo que elgobierno israelí hace o no hace. No es mi gobierno, aunque estemos o no de acuerdo con susacciones, mi gobierno es el argentino”, se quejó.
El director del Centro Simón Wiesenthal para América Latina, Sergio Widder, afirmó a suvez estar “sorprendido” por las declaraciones de Lubertino, y agregó quequisiera creer que "se trató de un error en la trascripción, ya que yo no escuché susdeclaraciones".
El Gobierno, por su parte, intentó despegarse de las afirmaciones de la funcionaria. "Meda la sensación de que fue una frase poco feliz, desafortunada. Sobre todo, porqueen la Argentina logramos una convivencia entre religiones y tenemos que trabajar para mantenerla",reflexionó el jefe de Gabinete Sergio Massa.
Desde la AMIA, en tanto, prefirieron “no tomar posición” respecto de los dichos dela funcionaria. “No opinamos si se tiene que ir o no. La AMIA es una institución y no va atomar posición sobre los dichos de una funcionaria del Gobierno. Estamos preocupados por el mar deantisemitismo que hay en la Argentina. Lo de Lubertino es sólo una gotita de agua en esemar”, dijeron, sin más, ante la consulta de Perfil.com.
Por su parte, Laura Ginsberg, dirigente de la Agrupación por el Esclarecimiento de la MasacreImpune de la AMIA (Apemia), opinó que en el país no hay “ningún tsunami antisemita”como, según su agrupación, las entidades israelíes intentan hacer creer. “DAIA y la Embajadade Israel vulgarizan el concepto de antisemitismo al confundir deliberadamente el repudio popular alos ataques del Estado de Israel con los ataques a individuos o a instituciones por su condiciónreligiosa o étnica”, señaló Ginsberg a Perfil.com, leyendo una carta que escribió el 27 último, día en que se conmemoró alas víctimas del Holocausto.




