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Al adelantar las elecciones, el Gobierno deja al desnudo haber renunciado a todo principio republicano

Hay crisis de representatividad y deben cambiarse muchas cosas. Pero este gobierno le da la espalda a la previsibilidad del sistema electoral.

13-10-2026 | 11:10

Desde siempre ha sido una preocupación poder desentramar la forma en la cual los mecanismosimperfectos de la democracia intentan equilibrar las inequidades y las situaciones de abuso que elpoder implica. En este marco resulta un hecho fundamental para el avance y la maduración de nuestrajoven democracia el lograr vislumbrar cual ha sido la evolución de la calidad de larepresentatividad de nuestro sistema institucional y de nuestro sistema político. A menudo tendemosa relacionar en forma aislada los aspectos económicos que desembocaron en las diversas crisis quenuestro país enfrento en épocas recientes, olvidando el marco de divorcio entre ciudadanía ydirigencia, que fue el campo fértil sobre el cual los actos más ruinosos para los destinoseconómicos del país fueron ejecutados.

Ante todo esto existió un aparente punto de inflexión en la Crisis de 2001, ya que aquelmovimiento legítimo y con aire renovador que se expreso en las calles parecía augurar un nuevoperíodo en donde el involucramiento de la gente con la política iba a ser mayor y en donde más quenunca el ciudadano común iba a exigir una reforma política profunda.

El kirchnerismo desde su comienzo parecía tomar nota de este reclamo por lo menos en lodiscursivo, pero en su etapa de esplendor muy pronto comenzaron a advertirse las señalesinconfundibles de que con el resurgir económico y en etapas de bonanza estos reclamos se aquietabany aquellos que clamaban por ejecutar esa reforma sonaban como voces aisladas desoídas por un puebloque privilegiaba logros económicos.

Hoy en día ya bien entrados en una etapa de rápida licuación del poder del gobierno, todas esasdolencias que nos aquejaban en 2001 y que decidimos ignorar, vuelven arteramente cual enemigos quehemos decidido dejar con vida a cobrarse su venganza, ya que los conflictos del 2008 básicamentetienen su explicación en esa problemática. Hoy más que nunca, con un gobierno que leyó erróneamentelos resultados de las elecciones en 2007 como un cheque en blanco para seguir con la delegación depoderes legislativos, con la ley de emergencia económica, con los pactos espurios atados a la cajay con el clientelismo político, el país nos exige como ciudadanos poner en la mesa de debate lacalidad institucional y la calidad representativa, temas que exigen desterrar de una vez y parasiempre las prácticas políticas más bajas y nocivas que lamentablemente nos han signado.

Dentro de esa agenda ocupa un lugar fundamental terminar con el perverso sistema de boletas porpartidos que hace que la libertad de opción del ciudadano este atada a la cantidad de fiscales queel partido de su preferencia puede disponer. También es fundamental e irrenunciable terminar con elperverso mecanismo de autoridades de mesa que absurdamente nos rige, no es posible que la personadesignada como autoridad de mesa no sea alguien profesional e idóneo para la tarea.

Por todo lo señalado, la noticia conocida el viernes trece de marzo sobre el proyecto de ley deadelantamiento de las elecciones no hace más que confirmar que el gobierno ha decidido una vez másdarle la espalda a cualquier intento de previsibilidad Electoral. El código electoral había sidosancionado por este mismo gobierno en el año 2004 y en aquella ocasión la entonces SenadoraCristina Fernández de Kirchner, había hecho un encendido discurso en donde defendía laprevisibilidad que esta normativa otorgaba. Desnuda queda la realidad de un gobierno que ya harenunciado a todo principio republicano y que busca en forma desleal el alterar reglas de juegoestablecidas y agregando una preocupación sobre cuán grave será la realidad que el Indec se empeñaen ocultar para llegar a una decisión de este tipo.

*Especial para Perfil.com.

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