La relación del kirchnerismo con los grandes medios de comunicación pasó del amor -y, en algunoscasos, los buenos negocios- al odio, con un quiebre en el conflicto con el campo de 2008. Elencargado de esas relaciones fue, hasta el día de su renuncia, el ex jefede Gabinete Alberto Fernández.
El periodista Luis Gasulla entrevistó a Fernández, por su rol de "mediador con los medios",para su libro Relaciones Incestuosas, los grandes medios y las privatizaciones, de Alfonsín a Menem, que será presentado mañana.
Durante la entrevista, de la cual se reproducen fragmentos a continuación, el ex funcionarioexplicó los detalles de la relación entre el kirchnerismo, los periodistas y los medios.
-¿Usted cree que a un medio le conviene ser opositor a un gobierno?
-Es un muy buen negocio por la idea (...) de que el poder es perverso, un lugar donde lleganlos inescrupulosos, porque la gente piensa que el que llega al gobierno no es ningún tonto y elpoder está lleno de vivos. Para los medios, enfrentarse a los "vivos" es un buen negocio. A su vez, losgobiernos descansan en la idea falsa de que les va bien o les va mal según lo que dicen los medios.Es falso porque si tenés políticas acertadas, la gente te acompaña, aunque los medios digan locontrario. La gente entiende, cada vez más, que los medios son un negocio y tiende a relativizar loque ellos dicen.
Sobre el diálogo con los periodistas, Alberto Fernández afirmó: "En lo personal, hasta el díade hoy sigo hablando con los que escriben los editoriales. Cuando era jefe de Gabinete me reuníacon los cuatro editorialistas principales todos los jueves o viernes de cada semana: JoaquínMorales Solá [NdelR: de La Nación], Eduardo van der Kooy [ Clarín], Mario Wainfeld y Horacio Verbitsky [ambos de Página/12]".
"Me reunía siempre. Ellos me consultaban porque en el kirchnerismo teníamos un sistema muyfuerte de concentración de la información. Los únicos que contábamos con la información precisa de los hechos éramos Néstor Kirchner yyo. También fui objeto de cuestionamientos por parte de los editorialistas pero nunca seme ocurrió pensar que, porque les pasaba información, era intocable. Nunca pensé semejantedisparate. Como tenemos una relación de ida y vuelta, también charlábamos cuando escribían cosasque no me gustaban. La relación era clara", agregó el funcionario.
-Entonces, ¿cómo definiría esa relación de un jefe de Gabinete con los principales medios ycómo es su relación en la actualidad, ya alejado del gobierno?
-La relación era de respeto. Siempre tuve claro que Clarín no era un diario sino un grupo de presión como Techint o Arcor. Songrandes empresas y emporios económicos. Si eso lo tenés claro, sabés cómo tratarlos. Lo que jamáspensé, cuando era jefe de Gabinete, era que Clarín es un diario. No lo es. Entonces, no lo trataba así, pero una cosa es un medio yotra un periodista porque no necesariamente son parte del imperio económico. Hubo un momento en queesa lógica se quebró.
-¿Cuándo fue ese momento en que esa lógica se quebró? ¿Qué se rompió entre Clarín y Néstor Kirchner? Es innegable que en los primeros años de gobierno el diario fuebastante condescendiente y ahora es netamente crítico.
-Con el conflicto del campo.Pero no con Clarín solamente sino con todos los medios. Ahí el gobierno empieza a creer que los medios habían tomado partido en su contra. Ahíes la ruptura. El momento bisagra es el cuestionamiento que Cristina le hace al dibujo de Sábat,que creía que le estaban mandando un mensaje mafioso. (...) Lapresidenta sintió que ese dibujo estaba en coincidencia con los conspiradores y se enojó con Sábat.Todos sabemos que Sábat es un personaje con absoluta autonomía e independencia. No dibuja lo que le mandan a dibujar.
-¿Qué piensa de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual?
-La Argentina necesitaba una ley que reemplazase a la ley de los militares, que era vetustaporque tenía muchas normas relacionadas con los tiempos militares. Pero la podríamos haber hecho deun mejor modo. Cuando uno va al exterior, como me toca ir, se habla de la restricción de prensa enla Argentina. Esto nos ocurre porque lo hicimos mal y pudimos haberlo hecho bien. Después haycientos de discursos falsos: la ley de radiodifusión era una ley de la dictadura como tantas otrasque siguen existiendo y siguen rigiendo. Ahí no estaba la causa central para modificarla, sino que era vieja por los cambiostecnológicos, porque no conocía de cables ni de internet. Tampoco es cierto que había una situaciónmonopólica sino una concentración de medios que competían. Clarín no es el único diario en laArgentina. Compite con cinco más. Radio Mitre no es la única radio. Hablar de monopolio es injusto,sí se puede hablar de preferencias del consumidor. Sí había una situación dominante de ladistribución de cable en la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano, pero se podía resolver deotra forma mediante la ley de libre competencia. Los grupos mediáticos no son un grupo de tiposperversos que quieren arruinarnos la vida. ¿Acaso los canales de televisión pasan noticias todo eldía? ¡No! Ése es el gran problema de esta ley: es antieconómica.









