Ayer fue el día más convulsionado para la ministra de Salud, Graciela Ocaña, desde que está enel Gobierno, y no porque no haya tenido otras jornadas difíciles. Por unas horas su salida delEjecutivo pareció un hecho, pero tras un día cargado de versiones cruzadas sobre su renuncia,Cristina Fernández de Kirchner respaldó a la “Hormiguita” en un encuentro a puertascerradas en la Casa Rosada que duró aproximadamente 40 minutos.
“Fue una muy buena reunión”, calificaron ayer en el entorno de la funcionariapara desactivar las suspicacias. La jefa de Estado también ratificó “su apoyo” y leadvirtió que “siga haciendo así las cosas”, según comentaron voceros oficiales.Cuandolas versiones sobre su dimisión ya eran muy intensas, la Presidenta ordenó ayer a la tarde a Ocañadesmentir su alejamiento. El origen verdadero de los rumores, que ya se habían iniciado hace unosdías pero que ayer cobraron mayor intensidad, todavía es un misterio.
Sin embargo, propios y extraños coinciden en que los trascendidos sobre la renuncia de Ocañafueron impulsados por sectores sindicales, ligados al camionero Hugo Moyano. El líder de la CGT cuestiona el manejo del“fondo de ingresos no nominados” de alrededor de 100 millones de pesos que administrael superintendente de Servicios de Salud, Juan Rinaldi, un ex aliado del pope sindical que hoyresponde a la “Hormiguita”, y cuya independencia en el cargo “molesta aMoyano”.
“La CGT reclamará que se distribuyan los ingresos que llegan a la Superintendencia. Sonfondos de las obras sociales que no está especificado a qué gremios corresponden, y no sabemoscuánto dinero es específicamente. Pero no es un vuelto”, explicó un alto dirigente gremial aPERFIL.






