Amado Boudou es el ministro que mejor interpretó el discurso ultrakirchnerista. Se puso la camiseta de la Ley de Medios y se cargó al hombro la batalla contra el Grupo Clarín.
Esta semana, sin ir más lejos, acusó a tres periodistas de ese diario de ser operadores de “baja calaña” y a La Nación de constituir un “partido político”.
Lo que no dice Boudou en sus diatribas contra los medios es que tiene vínculos comerciales con el multimedios que conduce Ernestina Herrera de Noble: es acreedor de una de sus empresas.






