Por efecto de hechos judiciales y de resultados electorales, en las próximas horas se esperancambios gravitantes en el sector educativo, en la Ciudad y en el Congreso de la Nación. Uno deellos, la anticipada salida del ministro de Educación de la Ciudad, Mariano Narodowski, salpicadopor la causa de espionaje, por contar en su cartera como contratado a un ex policía federal,sospechado de las escuchas que hoy investiga la Justicia.
El otro viraje que se puede anticipar, afectará la actual conformación y presidencia de lascomisiones educativas en el Congreso, cuestión que puede llegar a dejar "stand by" a algunosproyectos del Gobierno, entre ellos la demorada ley de Educación Superior, que apunta a reemplazara la aprobada en 1995 durante el gobierno de Carlos Menem.
"Es seguro que se va", aseguraron por estas horas a DyN allegados a Narodowski, quien postergóhasta el miércoles 9 su declaración en los Tribunales Federales de Comodoro Py, respecto a la causapor las escuchas, y se apuesta a que concurrirá ya en condición de "ex ministro".
Para estas fuentes, el doctor en Educación, quien condujo la carrera en la Universidad TorcuatoDi Tella y comenzó sus primeros pasos en la pedagogía -vaya paradoja- en la ceterista Unión deTrabajadores de la Educación (UTE), sería "un fusible" dentro del escandaloso hecho.
También algunas fuentes sindicales destacaron que Narodowski tuvo "buen diálogo" con los gremiosdocentes porteños, que "hubo acuerdo salarial en paritarias" y en lo laboral "no tocó el EstatutoDocente" y "avanzó en cambios en la cuestionada dirección de Reconocimientos Médicos" para elcontrol del ausentismo de los educadores, y que funciona en el Hospital Rawson.
En la danza de nombres que circularon por estos días, dentro de la seriedad y fuera de algunas"autopostulaciones", continúan sonando con fuerza dos: Luis Liberman, ex viceministro de Educacióndel último tramo de la gestión de Jorge Telerman, antropólogo, periodista y docente de la UBA y laUniversidad de Lomas de Zamora, y Andrés Ibarra, ex empleado del Correo Argentino y ex gerente deBoca Juniors, durante la gestión de Macri.
Allegados a Liberman aseguraron que hasta el momento "no hubo ofrecimiento formal" para elMinisterio, mientras en círculos académicos se puso en discusión "la falta de formación pedagógicade Ibarra", para conducir esa cartera. Atrás parece, quedaron por voluntad propia, Andrés Delich,último ministro de Educación nacional durante el gobierno de Alianza, antes de que cayera lapresidencia de Fernando de la Rúa, y Mario Giannoni, entonces ministro de Educación de Río Negro yex secretario del mismo área de la Ciudad, en 1997, durante la administración de De la Rúa.
Los vientos de cambios podrán soplar también en los próximos días en el nuevo Congreso de laNación, ya que se dudaba por estas horas por la continuidad de la presidenta de la comisión deEducación en Diputados, Adriana Puiggrós, ex funcionaria de la Alianza y del gobierno de FelipeSolá.
La diputada Puiggrós, hoy del Frente para la Victoria, es una de las que más "fogoneó" el debatepara el reemplazo de la ley de Educación Superior y también el ex diputado y ex rector de laUniversidad Nacional de Río Cuarto Alberto Cantero. La actual ley de Educación Superior fueimpulsada a mediados de los '90 por el ex secretario de Políticas Universitarias del Ministerio deEducación Juan Carlos Del Bello, casualmente hoy designado rector organizador de la UniversidadNacional de Río Negro, que depende de Ejecutivo de la Nación.
Hasta el momento, ni el ministro de Educación Alberto Sileoni y su secretario de PolíticasUniversitarias, Alberto Dibbern, por el gobierno, ni la oposición, ni sindicatos docentes de lasuniversidades pidieron el tratamiento de algún proyecto de ley, por lo que no existen despachos decomisión en ese sentido.
Sileoni en cuanto pudo, dejó en claro su deseo de que "una nueva Ley se cree con un ampliodebate y el mayor de los consensos de todos los sectores de la enseñanza", es decir con menos apuroque Puiggrós. Lo cierto, es que el galardón que se llevó el gobierno con la sanción yreglamentación de la ley de Jubilación de los docentes universitarios con el 82 por ciento móvil,para todas las categorías, no corra la misma suerte con la norma para las universidadespúblicas.
Sin embargo, muchos rectores aseguraron por lo bajo, que la nueva norma sería más declarativaque prescriptiva, y que originaría posibles vacíos legales, si se suprimen actuales artículos. Porlo pronto habrá que aguardar los alineamientos en las comisiones de Educación y de Ciencia yTecnología del Congreso para comprender algunos cambios y la suerte que podrán correr ciertasiniciativas.
(*) Agencia DYN







