La jugada lleva el sello del superasesor de los Kirchner para este tipo de cuestiones, JuanCarlos Mazzón, y tiene varias ventajas para el oficialismo mientras que puede provocar algunosdolores de cabeza en la oposición, en especial en Capital Federal y la provincia de Buenos Aires.Además, le devuelve al kirchnerismo la iniciativa política.
El kirchnerismo aprovechó la fecha de las elecciones porteñas, el 28 de junio, que había sidoanunciada ayer por el jefe de gobierno local, Mauricio Macri, y quiere adelantar para ese día laselecciones nacionales con lo cual logra dos consecuencias favorables en la Capital Federal, que esla vidriera electoral del país.
Según el esquema anterior, el oficialismo habría debido convivir hasta fines de octubre con lamancha de su casi segura derrota en las elecciones de legisladores porteños, que, por el contrario,habrían servido para legitimar el gobierno de Macri, un potencial rival en las presidenciales de2011.
Macri tiene una sola carta electoral decisiva, Gabriela Michetti, que quiere encabezar la boleta de legisladores porteños. Parala boleta de diputados nacionales, no tiene a nadie con tanta imagen positiva, por lo cual podríaperder varios votos en ese rubro.
Además, la jugada kirchnerista obliga a Elisa Carrió a una reflexión profunda: si quiere ser candidata en 2011 tiene queganar su distrito en 2009, por lo cual debería encabezar la boleta de candidatos a diputadosnacionales de su Coalición.
Sería una disputa memorable, la lista de Macri-Michetti contra la de Carrió, pero dentro de laoposición, lo cual matizaría la derrota kirchnerista que todos preven.
Por otro lado, en la provincia de Buenos Aires la principal amenaza para los Kirchner provienedel peronismo disidente, duhaldista, aliado al Pro de Macri. A ese armado le falta tiempo, adiferencia del kirchnerismo, que se asienta en los intendentes del conurbano y en los cuantiososrecursos del gobierno nacional.
*Editor jefe del diario PERFIL.






