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Carta abierta a todos los argentinos: ¿Vuelve la violencia política?

Tengo ganas de gritar a los cuatro vientos que la bestia de la violencia política esta pariendo un nuevo capítulo de su larga, triste y oscura historia. Quiero convocar a todos a detenerse por un momento, a pensar.

24-08-2026 | 16:17

Si yo no entendí mal, el 10 de diciembre de 1983 los argentinos nos juramentamos vivir porsiempre en un sistema democrático. Por aquel tiempo era muy joven, (tenía 12 años), me emocioné,como casi todos.

Creí entender que a partir de allí no habría más brutos, ni criminales, ni dueños de la verdad,a cargo de la cosa pública. Me pareció que se abría una gran compuerta hacia la tolerancia, ladiversidad, la cordura, el sentido común, la alternancia, la discusión…

Me pareció que desaparecerían las armas, que la política sería el espacio del bien común, que yanadie mataría a nadie por opinar distinto. ¿Habré entendido bien?

El viernes 13 de agosto último, mientras participaba de una reunión política de la agrupación“Moreno Vive” (a la que pertenezco), en la localidad de Moreno, conurbano bonaerense,un grupo de “enviados” ingresó a mi domicilio y asesinó (ahorcándolo) a uno de losperros de nuestra familia, Rocco, un labrador de 2 años de edad. No robaron nada. No rompieronnada. Sólo mataron.

Alguna persona, desde el más estricto sentido común, podría decir “tanto quilombo por unperro muerto con lo que sucede a diario en el conurbano”. Dicho así, despojado de otrosdatos, podría resultar razonable. Aunque presentado como es, un asesinato político, adquiere otraconnotación.

Moreno es un municipio del oeste del conurbano bonaerense castigado por el atraso, por lapobreza, la droga, la ausencia de infraestructura digna mínima, la desocupación, el deterioro delos sistemas de salud y de educación, transportes decadentes…, en fin, es el conurbano. Todosentienden.

Su decadencia, esta íntimamente vinculada a su sistema político, feudalizado y capturado bajo lamano de hierro de Mariano West que, al igual que otros líderes de la región, ha aprendido aespecular con la extrema necesidad de nuestros habitantes, sometiéndolos a partir de susdebilidades económicas. No estoy contando nada nuevo. No estoy diciendo algo desconocido.

Hace un poco más de un año decidimos, junto a un grupo de emprendedores sociales del lugar,participar en política. Habíamos fundado, muchos años antes, el Club Defensores del Chaco, la ligaFOS y el Fútbol Callejero, que originado en esta localidad recorre hoy el mundo, como modelo deinclusión social.

Pero la verdad, es que en algún momento de nuestro trabajo social, aunque muy exitoso yreconocido e imitado en el mundo, nos dimos cuenta de que habíamos logrado vincular a miles y milesde niños y adolescentes al deporte, a las reglas de juego, a la alegría, a la sana competencia y alas relaciones sociales, pero que eso no alcanzaba para modificar su situación estructural. Paraeso hacía falta el Estado, único constructor posible de dignidad colectiva.

Allí decidimos disputar la intendencia. Fundamos un partido local, “MorenoVive”, y nos presentamos a las elecciones de 2009. En 90 días de trabajo nos votó el 3% delpadrón. A partir de allí, acostumbrados a trabajar niño a niño y padre a padre, las 100 personasmás activas de la agrupación tocamos timbres, hablamos con miles de vecinos que conocían nuestraobra en el fútbol infantil y comenzamos a crecer.

Ahí comenzó la brutalidad. Ahí se presentó la violencia. El 17 de marzo de 2010 vino aentrevistarse con nosotros, en Moreno, Daniel Caponi, alto funcionario de Ministerio de BienestarSocial de la Nación, de profesión psicólogo, ex funcionario municipal de Mariano West y, según él,orgánico del Movimiento Evita (la agrupación lo niega).

Lo atendí con testigos. Vino a decirnos que si no declinábamos mi candidatura a intendente,Mariano West me mandaría a matar. No vino de onda. Según él mismo, vino como “enviado”.Entre una docena de disparates descomunales aseguró que en Moreno “hay mucha gente que vivede esto” (matar personas).

Quería que nos alineemos a West. Ofrecía puestos, nombramientos, planes… un verdaderodisparate. Cuando terminó la entrevista estábamos absortos, demudados. Nos preguntábamos si habríavenido de puro loco, o si realmente sería un “enviado”, como el aseguraba, ¿de West?,¿de Kirchner?, ¿de Pérsico?

Responsablemente, ante la posibilidad de estar frente a un simple tarado, decidimos enviar 6cartas, dirigidas a Cristina Kirchner, Néstor Kirchner, Mariano West, Emilio Pérsico, AndrésArregui (intendente actual) y Estela de Carlotto, relatando detalladamente la conversaciónmantenida con este funcionario nacional. (fueron entregadas mediante Escribano Público).

Ninguno de ellos nos contestó. Nadie nos preguntó nada. Daniel Caponi sigue siendo funcionariodel Ministerio. Un par de meses más tarde, obligados por la circunstancia de ser funcionariospúblicos y conocer un posible delito que los incluiría (amenazas), Mariano West y el IntendenteArregui hicieron la denuncia correspondiente.

El fiscal del caso todavía no nos llamó. Unos días después, aparecieron varios automóvilesparticulares de vecinos del lugar con pintadas similares a las utilizadas en nuestra campaña“Ferraro, Otra Cosa”. Les pintaron los capots a los autos, con aerosol. El periodismolocal dijo que habíamos sido nosotros. Un periodista le propuso a su audiencia radial que “mecagaran a trompadas en el lugar que me encontraran”.

Dos o tres días después aparecieron dos paredones enormes pintados: “Ferraro, estasmuerto”. Inmediatamente llamamos a conferencia de prensa local frente a uno de esos paredonespara que el periodismo se anoticiara. La mayoría no pudo venir. Estaban ocupados.

La noche anterior al asesinato de nuestro perro Rocco, un grupo de “enviados” pintó20 o 30 locales comerciales del centro de Moreno, incluidas sus vidrieras, con el lema de nuestraagrupación. Lo de Rocco, obviamente es un límite. Es el último límite, anterior a la locura. Hanentrado a mi casa, 4 o 5 personas, con total impunidad y han asesinado a un integrante de lafamilia, tal cual me lo anunció Caponi, funcionario público y psicólogo, el 27 de marzo.

¿Tengo que creer que aquí no pasa nada?, ¿o tengo que creer que Moreno está capturado por unabanda de actores políticos brutales que piensan conservar el poder a como de lugar? ¿Vos quécreerías en mi lugar?

Les hablo entonces a todos los argentinos. Tengo ganas de gritar a los cuatro vientos que labestia de la violencia política esta pariendo un nuevo capítulo de su larga, triste y oscurahistoria. Quiero convocar a todos a detenerse por un momento, a pensar.

No importa dónde estén ubicados políticamente. Esta cuestión no está trazada por oficialistas uopositores, sino por violentos o demócratas. Necesito pedirle al periodismo que ponga toda suatención sobre Moreno, no porque esto me haya pasado a mí, sino para que no le pase a nadie.

Sólo evitando que la violencia política nazca en el primer lugar, lograremos que no nazca enninguno. Todos sabemos qué tan contagiosa es la locura. Todos sabemos que el primero que matahabilita al otro. Todos sabemos quién gana y quién pierde en el escenario de la violenciapolítica.

Al terminar esta carta me pregunto si seremos capaces de levantar un muro que defienda elsistema democrático o si la muerte ganará la partida una vez más.

* Fabián Ferraro es candidato a Intendente por la Agrupación “Moreno Vive”.

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