Con el caso de Marcela y Felipe se trae a la luz pública, por su altísimo impacto y voltajepolítico, los pormenores de la tramitación de una causa por supuesta sustitución de identidad. Elgran público, deshabituado a la delicada temática que esto implica, hace conjeturas con respecto alas implicancias de los procedimientos judiciales y a los matices de las variables éticas en juego,como si se tratase de un caso innovador, cuando en realidad la justicia solamente aplica la leyvigente basada en una amplia jurisprudencia que incluye varios pronunciamientos de la Corte Supremaen la materia.
El 17 de noviembre de 2009 el Senado convirtió en ley el proyecto que, mediante una modificacióndel código Penal, habilita la obtención de material genético por distintos métodos alternativos ala extracción compulsiva de sangre, y a su vez crea el Banco Nacional de Datos Genéticos bajo laórbita del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Esta ley vino a cubrir un amplio vacío legal en lamateria, ya que la naturaleza de los hechos investigados y las implicancias de las paradojas porcolisión de derechos involucrados, dejaban a los magistrados en un lugar donde la propia concienciay juicio primaban frente a la falta de piezas legislativas concretas, contando sólo con algunajurisprudencia y doctrina constitucional.
Es así que a lo largo de los años frente al surgimiento de distintos casos en los cuales, poruna cuestión cronológica, primero se trataba de menores y luego de adultos, distintos magistradosfueron resolviendo casos, algunos con mayor fortuna que otros. De este modo se fue construyendo eledificio jurisprudencial que teniendo como hito fundamental el caso de Evelyn Vázquez, alcanza supunto culminante con el pronunciamiento de la Corte Suprema en el caso Prieto, en agosto de 2009.Esa sentencia sirvió como pilar fundamental para que el equipo legal de Abuelas de Plaza de Mayoterminara de darle forma al proyecto de ley cuya sanción fuera antes mencionada.
En aquel fallo los actuales integrantes del máximo tribunal de la República vuelcan su parecercon un dictamen general y con algunos dictámenes en disidencia que, si bien vuelven a rechazar laextracción compulsiva de muestras hemáticas como método de prueba válido, reafirman conincontrastable claridad la obtención compulsiva de muestras genéticas mediante la utilización deotros métodos que no afectan en forma directa al cuerpo de la persona, sino que guardan relacióncon la recolección de objetos íntimos de uso personal.
Por todas estas amplias razones y teniendo en cuenta en primer lugar el amplio y ganadoprestigio del Tribunal Supremo (que ha dado muestras sobradísimas de independencia del poderpolítico, poniendo límites claros y siendo garante último de la división de poderes en la sentenciasobre utilización de DNU), y la forma en la que se sancionó la ley (con números holgados dado a queuna parte de la oposición acompañó, y aún quienes presentaban objeciones compartían el espíritu dela misma), es que hablar de “vejaciones” para describir la conducta de una jueza que adiferencia del magistrado que la precedió, se ajusta estrictamente a la ley, es no solamentedesafortunado, sino que implica sindicar como cómplices de esas vejaciones a gran parte delCongreso y de lo más prestigioso del poder judicial.
Es en ese marco en el cual teniendo en cuenta mi posición personal de apoyo a la mencionada ley,puedo llegar a comprender a quienes disienten con la misma en el marco de una argumentaciónjurídica válida, de la cual ha habido muestras a lo largo de los años. Sin embargo no puedocomprender el hecho de arrojar deliberadamente al barro de la encarnizada lucha política actualentre el gobierno y el multimedio un tema tan delicado que precede de amplísima forma la mencionadadisputa, máxime poniendo en la balanza el largo historial de dilaciones inexplicables y privilegiosganados a fuerza de lobby salvaje por parte de la imputada.
Desde el punto de vista más personal y teniendo en cuenta los acontecimientos que signaron mivida, no puedo más que observar con pesar el comunicado en el que Felipe y Marcela describen susentir, ya que puedo percibir profundas incoherencias en el mensaje. Ellos quieren mostrarse libresy deseosos de conocer la verdad, pero a su vez renuentes al proceder ajustado a derecho por ponerincreíblemente en tela de juicio la intachable integridad del Banco Nacional de Datos Genéticos.Todo esto ignorando por cierto las garantías y contrapruebas que rodearían al proceso si ellos sedecidieran a colaborar.
En las ansias más profundas de mi corazón habita un sentimiento de hermandad muy profundo, cuyosorígenes tienen que ver con los innegables paralelismos entre este momento en particular de ellos ymi propia historia. En mi espíritu habita de forma indeclinable, no sin cierta dosis de impotencia,la necesidad profunda de hacerles comprender el sentido más elevado del intangible peroinconmensurable valor de la verdad, de ayudarlos a conocer la paz luminosa que invade el alma alcaminar por la vida abrazando el infinito valor de la verdadera identidad.







