La reunión entre el presidente electo del Uruguay, José Mujica, y Cristina Fernándezde Kirchner empezó hoy con una hora de retraso por problemas de agenda de la mandatariaargentina. El encuentro sirvió para poner sobre la mesa varios problemas que los dospaíses tienen que resolver, pero no fue más allá de los buenos deseos, sin soluciones concretas. Lademora de Cristina en llegar a la reunión se debió a que había ido antes a despedir el Hércules quepartía con ayuda humanitaria a Haití, junto a la ministra de Defensa Nilda Garré. Luego decambiarse de atuendo, se dirigió a la Casa Rosada.
Mujica dijo que trataron una agenda con temas sobre el Mercosur, el Río Uruguay y "otros puntos importantes" de la relación entre ambos países, pero evitó lasfalsas expectativas sobre el tema Botnia. "En problema del Río Uruguay no tenemos la solución en lamano, sino que hay que luchar palmo a palmo para mejorar en todo lo posible la relación entre ambospaíses", señaló Mujica al término del encuentro. De la reunión, que pasó a segundo plano en Uruguaypor la desaparición de un militar en Haití, participó además la esposa de Mujica, la senadora Lucía Topoliansky.
Mujica, en una breve conferencia de prensa, reveló que se acordó la conformación de una Comisión Negociadora para analizar todos los temas de la relación entre Argentina yUruguay. "No pretendemos tocar el cielo con la mano de la noche a la mañana, peropretendemos ir enfrentando esos problemas y tratar de negociarlos y de hacerlo con el espíritu máscreador posible", señaló.
En la agenda a tratar, mencionó energía, gas, navegación, la necesidad de definiciones comunes en materiainternacional, todo lo del Mercosur y mencionó especialmente que su país "necesita el apoyo de la Argentina para la interconexión eléctrica conBrasil".
Con referencia al tema específico de la pastera, manifestó: "Tenemos que esperar el laudo que va a tener la Corte de la Haya" e incluyó lo quedefinió como "los problemas del Río Uruguay y los problemas que rodean al Río Uruguay" en esaComisión Negociadora.
Poco después, en respuesta a un periodista, evitó confirmar si –como trascendió en sumomento- se había reunido con asambleístas. "Yo me reúno con mucha gente", dijo con su habitual tono campechano, "qué se yo si son asambleístas o no. Tengo muchos amigos en Gualeguaychú, en Río Negro, yla palabra que tengo con ellos es que me tengo que callar la boca. Por lo tanto, no voy a hablarnada", aunque deslizó alguna opinión sobre el tema de la contaminación.
"Seguramente que la defensa de las aguas del río es una causa pendiente que tienen nuestrospaíses", admitió, para advertir de inmediato que "son problemas que ni los podemos obviar ni lospodemos resolver con sencillez, pero que los tenemos que enfrentar y estoy seguro que los vamos apoder ir superando".
Y fue más allá en su enfoque del tema: "Si no se puede lograr una solución, la discusión va aotro plano porque si la humanidad no puede hacer papel sin agredir el medio ambiente, la discusiónes otra y tal vez, tengamos que resignarnos a usar papel marrón en lugar de papel blanco".
En una muestra de cuál será su posición al respecto desde la presidencia su su país, Mujicaestimó que como el hombre "tiene conocimientos para no agredir el ambiento, le tenemos que hacermarcar el paso, que cumpla con las exigencias y ese es el problema que probablemente tengamos pordelante".
El encuentro con la Presidenta, del que participó también la esposa de Mujica, la senadora LucíaTopolansky, se prolongó poco más de una hora en el despacho presidencial y comenzó más tarde de loque estaba previsto. En primer lugar, la jefa del Estado postergó una hora la reunión para poderasistir a la partida del avión que lleva ayuda humanitaria a Haití.
Luego, ya en la Rosada, Fernández de Kirchner hizo esperar media hora a su visitante paracambiar el pantalón y la camisa con que había ido a la base de El Palomar por un coqueto traje rosacon camisa bordada al tono.






