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Conozca cuál es la opinión sobre la dictadura cubana del nuevo canciller argentino

En 2003, cuando dirigía la revista Debate, el flamante ministro criticaba al regimen dictatorial de Fidel Castro y destacaba la difícil situación que atravesaban los periodistas en Cuba. ¿Influirá en la relación diplomática con la isla? Vea el video.

13-10-2026 | 17:23

A continuación, un artículo adaptado del testimonio realizado por Héctor Timerman en unaentrevista del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina para la producción delaudiovisual "El debate sobre Cuba en Latinoamérica" en diciembre de 2003. En el video se puedeobservar un extracto de esa entrevista.

La libertad de expresión y los derechos humanos no son ni de izquierda ni dederecha

Yo denuncio la falta de libertad de prensa en Cuba. La denuncio porque creo que Cuba es unadictadura, una dictadura de izquierda. Una dictadura que por ejemplo se vanagloria de haber logradoque no existan analfabetos en su sociedad. Lo que no puede decir Cuba es que esa gente, todos esoscubanos que saben leer, tienen prohibido leer. Es imposible encontrar montones de librosimportantes en Cuba porque están prohibidos: o sea, saben leer pero no tienen nada para leer.

Yo ya vi lo de Cuba en muchos otros países de derecha y de izquierda. Lamentablemente, lalibertad de expresión es un rehén de las luchas ideológicas. Entonces, quienes apoyan a lasdictaduras de derecha no hablan de la falta de libertad de expresión en los gobiernos fascistas dederecha y los que defienden ideas de izquierda no hablan de la libertad de expresión en lasdictaduras de izquierda. Pasa lo mismo con los derechos humanos: son víctimas de las ideologíasextremas y no son vistos como ideas supra-ideológicas.

Amnesty International es una organización de derechos humanos que fue prácticamente laorganización más importante en la lucha contra la dictadura argentina. En la medida en que Amnestydenunciaba lo que estaba sucediendo en la Argentina en los campos de concentración, los diarios dederecha en la Argentina silenciaron sus denuncias y convirtieron a Amnesty prácticamente en unaorganización comunista. Así se la trataba acá en la Argentina por muchos de los medios nacionales.Ahora bien, cuando Amnesty International denuncia que en Cuba no hay libertad de expresión y quelos periodistas independientes fueron arrestados y enjuiciados en forma ilegal y son tratados enforma inhumana, tenemos el caso contrario: los mismos diarios que acusaban a Amnesty Internationalde comunista durante la dictadura argentina hoy llenan sus páginas con las denuncias de Amnesty,mientras que aquellos que fueron víctimas de la dictadura argentina y ayudados por Amnesty y quehoy están en puestos de importancia en otros medios de difusión silencian las denuncias de AmnestyInternational. Volvemos al mismo caso: Amnesty no cambió, lo que pasa es que Amnesty no permite quesea utilizada como una herramienta en una batalla de ideologías y denuncia tanto a una dictadura dederecha como a una dictadura de izquierda. Lamentablemente sí Amnesty es víctima de una utilizaciónideológica por parte de mucha gente y pasa lo mismo con Human Rights Watch y con Reporteros SinFronteras.

Como en toda situación donde hay gente perseguida y donde hay una sociedad que no tiene acceso alas libertades individuales, la obligación que tiene toda persona de bien y toda persona pensantees denunciarlo, es decir, no ser cómplice del silencio que buscan las dictaduras y buscar formas dealertar al mundo sobre lo que está sucediendo en esos países dictatoriales, como por ejemplo lo queestá sucediendo en este caso en Cuba donde hay tantos periodistas, tantos colegas nuestros, siendotratados en forma ilegal e inhumana, arrestados en condiciones tremendas. La Argentina tiene cercade 90 periodistas desaparecidos y es uno de los países en el cual el periodismo ha sido víctima dela violación de los derechos humanos más importante de este siglo. Los argentinos que hemos tenidola suerte de sobrevivir la dictadura militar tenemos una obligación para con nuestros colegas detodo el mundo de acompañarlos, de ayudarlos, de manifestarles nuestra solidaridad y de denunciar aquienes son sus verdugos. Porque nos pasó a nosotros y nos puede volver a pasar en la medida en quebajemos la guardia.

La libertad de expresión y los derechos humanos no son ni de izquierda ni de derecha y hacer deesto una cuestión ideológica es un travestismo de lo que significa la profesión de periodista.Evidentemente Cuba alega que está siendo atacada por los Estados Unidos y que por eso tiene quetomar medidas de emergencia. Pero hay algo en lo que tenemos que ser claros: las medidas deemergencia en Cuba llevan más de cuarenta años. No puede ser que un país viva en estado deemergencia por más de cuarenta años. También la Argentina, durante la época de la dictadura, decíaque era atacada por el comunismo internacional. Son todas patrañas, todas mentiras, excusas. Porqueen realidad no importa si son atacadas o no son atacadas, si son víctimas o no son víctimas de unaagresión. Nunca hay que olvidarse que por ejemplo Inglaterra fue atacada por Hitler, fuebombardeada por Hitler y Londres fue destruida por Hitler. Sin embargo, nunca a Winston Churchillse le hubiera ocurrido decirle a la oposición que había que disolver el Parlamento, que no podíahaber oposición o que no podía haber libertad de expresión. Es imposible pensar en un paísdemocrático donde sucedan esa clase de cosas.

Yo que fui víctima de la violación de los derechos humanos en la Argentina y que soy hijo de unapersona que estuvo desaparecida y que tuvo la suerte de poder sobrevivir a la dictadura militar,les puedo decir que los países que más ayudaron, los colegas que más ayudaron a obtener la libertadde presos políticos en la Argentina fueron los colegas de medios como New York Times, Le Monde, elCorriere della Sera, la República de Italia y El País de Madrid. Nunca escuché que Granma o Pravdahayan obtenido ningún tipo de influencia en la lucha por la libertad de expresión en la Argentina.Porque en definitiva no hay ninguna diferencia entre el concepto de prensa que tenía el generalVidela que la que tiene Fidel Castro.

Una de las lecciones que hemos aprendido durante todos estos años de lucha por los derechoshumanos es la importancia que tiene la influencia política que pueden llegar a tener gobiernosextranjeros. Porque por más aislados que Cuba, o que países como Haití, consideren que están,dependen por muchos motivos de la buena voluntad de países extranjeros. Yo recuerdo y me imaginoque será esto importante para los colegas cubanos que están presos en este momento, que fuimosayudados de una forma categórica aquí en Argentina por las embajadas de Francia, Italia, Venezuela,Estados Unidos, y una de las maneras que tenían de ayudarnos era justamente sacarnos de estasituación de no existencia en la que el régimen nos quería colocar. Nosotros en Argentina noexistíamos. Los diarios oficialistas en aquel entonces jamás publicaban una noticia sobre lasMadres de Plaza de Mayo o sobre los desaparecidos. Prácticamente éramos no personas. Lo mismoocurrió en la época de Stalin, en la Unión Soviética, donde a medida que uno iba cayendo endesgracia lo iban sacando de la foto, los iban borrando, dejaban de existir. Los primerosdesaparecidos de los que se tuvo noción son aquellos que caían en desgracia en la Unión Soviéticade Stalin: se los borraba de los libros, se los borraba de las fotos, o sea prácticamente nadiesabía qué había ocurrido. Y una manera de romper ese bloqueo que teníamos eran las invitaciones querecibíamos de las embajadas para asistir a los actos por las independencias de los países, o cuandovenía un personaje importante de esos países. Recuerdo la emoción que tenía porque de pronto veníaPatricia Derian, quien fue probablemente el adalid de los derechos humanos en la Argentina durantela dictadura. A mí me gustaría que le pregunten a ella lo que opina sobre la situación de losperiodistas en Cuba y de la sociedad en general. Porque no puede ser que Patricia Derian hayatenido razón al luchar por la democracia en Argentina y esté equivocada al luchar por la democraciaen Cuba.

Quienes hemos participado en organizaciones de derechos humanos, sabemos que todas las políticasde los gobiernos que corren riesgos, que están en situación de emergencia son mentiras. Son lasformas que tienen ellos de seguir manteniendo cautiva a una población. No hay mejor defensa de unpaís, no hay mejor forma de convencer a un país que luchen contra una agresión externa quepermitirles ser libres. Y eso es lo que no está sucediendo en Cuba.

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