Minutos después de las 13, con un calor agobiante y el sol del mediodía resplandeciendo en todos los rincones, Cristina Kirchner arribó a la quinta presidencial de Chapadmalal.
El lugar elegido para el merecido descanso, después de la operación en la que le extirparon la glándula tiroides, no será ni El Calafate ni en Río Gallegos, como se esperaba.
La Presidenta, finalmente, decidió refugiarse en el chalet marplatense, en el que se hospedará por cuarta vez desde que el matrimonio Kirchner llegó al poder.







