Una de las primeras consecuencias de los pobres resultados electorales de Unión para el Desarrollo Social, la alianza que armaron las fuerzas de Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez, es que de cara a las elecciones generales del 23 de octubre ese armado será tan sólo una formalidad.
El candidato a gobernador ya decidió “provincializar” la campaña que se avecina, tomando distancia así del líder radical.








