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De Pittsburgh a Estambul

Acceder a los mercados financieros internacionales se ha convertido en prioridad para el kirchnerismo.

23-08-2026 | 12:42

Tal como ocurre desde 2003, el gobierno nacional dejó en el Congreso un Presupuesto 2010 muypoco creíble y se metió de lleno en los preparativos del viaje a la cumbre del G-20 que sedesarrollará en Pittsburgh, y que constituye el verdadero problema que desvela a la AdministraciónKirchner.

Lo que debiera ser un punto de referencia para la economía nacional, no es más que una letramuerta. El Presupuesto pasó a ser durante la regencia Kirchner un mero cuadro decorativo que enningún momento expresó la real situación de la economía doméstica.

La vigencia de la Emergencia Económica, los Superpoderes, las facultades delegadas, los DNU,más las habituales confiscaciones de ahorro privado e impuestos extraordinarios, se encargaron deconvertir al presupuesto, en una pieza de museo.
Aunque las señales que llegan desde el G-20 son aun muy confusas, para la Argentina sonsuficientes. Acceder a los mercados financieros internacionales se ha convertido en una prioridad apartir de la endeble situación fiscal.

La cumbre del G-20 más la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) puedenconstituirse en la llave que abra la puerta del cielo o el infierno. Todo depende del camino quetome la administración Kirchner.

Por lo pronto, el clima es más que propicio para que Kirchner y Boudou mantengan uncomportamiento civilizado durante las dos reuniones de Pittsburgh y de Estambul y no cometantorpezas diplomáticas de las que luego se tengan que arrepentir.


Si bien no hay viento de cola, los mercados están jugando a su favor. El rally de los bonosdomésticos en la perspectiva de un sinceramiento de la inflación no sólo descomprimió lasnecesidades de caja sino que también disparó una mejora en el valor de muchas empresas que teníanun bajo valor de mercado y llevó al MERVAL por encima de los 2.000 puntos.

Esta vez los mercados no reflejan la debilidad de las cuentas públicas ni la caida sistemáticadel nivel de actividad económica. Hoy los mercados van por las compras de oportunidad, agregandomás confusión al ambiente económico.

Si se observa la caída en los rendimientos de los bonos de la deuda y la suba de las acciones,se tendrá la idea de un perfil de economía en franco despegue y crecimiento, pero a poco que seahonde en la realidad económica, la situación es bien distinta.
Sin crecimiento en 2009, sin saldos exportables en las cosechas de trigo y maíz, con caídaen los rodeos, con necesidad de importar energía, sin financiamiento y con empresas amenazadas porla intervención estatal, las perspectivas para 2010 han tornado en más que preocupantes.

Los problemas socioeconómicos se han agravado y la violencia marcha a la zaga de ellos. En unamirada hacia adelante, nadie piensa en un auge económico. Por el contrario, los dueños del modeloahora apuntan a cerrar la economía aun más tratando de asegurarse su manejo absoluto. Bajo laexcusa de proteger el mercado interno, la administración Kirchner busca proteger a algunos sectoresafines entregándole el control absoluto del mercado interno. Como si encerraran a la población enla jaula del león y arrojaran la llave lejos. Así están los consumidores argentinos, a merced delas fieras.

Este proceso de cierre económico derivó en un agudo proceso de concentración económica, disparóuna indómita inflación que no puede bajar de los dos dígitos y cuyo único sector perjudicado fue elconsumidor. Mientras en el resto de Sudamérica, la inversión extranjera se triplicó, en laArgentina se estancó y ya ni siquiera alcanza la reposición de capital.


La creación de un ambiente proclive al desarrollo de los negocios llevó a Brasil y a lasempresas de ese país a liderar los procesos de compras transnacionales. En la Argentina, bajo laadministración de los Kirchner son más las empresas que han migrado hacia otros países que aquellasque llegaron. Esto trajo aparejado un severo impacto en los niveles de empleo formal con miles dedespidos.

Para colmo comienzan a verse las fisuras del modelo, aquellas que se encontraban ocultas por elviento de cola. Las provincias muestran la otra cara del modelo: el despilfarro. El impuestazo quelleva adelante el gobernador Scioli es la prueba más palpable de una administración dispendiosa yque traslada los costos hacia la población con nuevos impuestos, perjudicando a toda la actividadeconómica.

Con la administración Kirchner ensimismada en sus propios proyectos, con las empresas mirandohacia otro lado y con consumidores, rehenes de algunos amigos del poder, las perspectivas no sonmuy halagüeñas.

(*) Agencia DYN

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