El régimen jubilatorio de Santa Cruz es, quizás, el mejor del país. Pero su caja tiene undéficit millonario y el gobernador, Daniel Peralta, apura una polémica reforma para evitar que elsistema estalle en mil pedazos. Lo que todos se preguntan es cómo llegó la Caja de Previsión atener un saldo negativo de 45 millones de pesos mensuales. La situación es aún másllamativa si se tiene en cuenta que en 1995 elentonces gobernador, Néstor Kirchner, le quitó a los municipios el 20 por ciento de lacoparticipación con la excusa de sanear los números de la Caja.
Plasmó así un acuerdo no escrito por el cual las comunas dejaron de hacer los aportes y laProvincia hizo la vista gorda a cambio de centralizar la administración del dinero. “Es unapráctica habitual del kirchnerismo, la ambición por manejar la plata”, graficó EduardoArnold, vicegobernador de Kirchner desde 1991 hasta 1997.
Aún con esos fondos, la caja no fue regularizada y hoy está al borde de la quiebra. Elintendente de Pico Truncado, Osvaldo Maimo, reconoció hace un mes en público que como las demásmunicipalidades no aportaban “nosotros dejamos de hacerlo”. Lo mismo hicieron los jefescomunales de Los Antiguos y Las Heras. La desprolijidad es tal que durante 14 años el organismoprevisional provincial no presentó los balances de la gestión. Recién en los últimos dos añosaparecieron milagrosamente los “estados de cuenta”, que no fueron aprobados todavía porel directorio. “Todo lo que es economía, en Santa Cruz, es irregular”, explicó la vocalpor los jubilados del directorio de la Caja, Susana Ruiz, en diálogo con este diario.
La notacompleta, en la edición impresa del Diario Perfil.







