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Distracciones de verano

Temporada de verano, tiempo de distracciones. Tal vez haya sido la estrategia elaborada por el oficialismo para que en este enero la gente preste menos atención a problemas reales y se entretenga con espejitos de colores.

21-08-2026 | 17:10

Temporada de verano, tiempo de distracciones. Tal vez esa haya sido la estrategia elaborada porel oficialismo para que en este tórrido enero la gente preste menos atención a los problemas realesy se entretenga con espejitos de colores.


Sin embargo, es muy improbable que los ciudadanos se dejen atrapar en las redes de noticiassupuestamente impactantes y olviden que en horas más tendrán que sacar mucha más plata de susdelgados bolsillos para viajar, para estar al día con los servicios, para afrontar las necesidadesde la vida cotidiana.

Desde la Casa Rosada alguien debe haber imaginado que las maniobras de distracción surtiríanefecto.
La presidenta Cristina Kirchner, afectada por una súbita descompensación que generó al mismotiempo preocupación y dudas, iba a anunciar medidas para mejorar la crítica situación del campo,sector con el que no cesa el conflicto que más dañó su administración, y estaba por realizar de unavez por todas el otras veces postergado y complejo viaje a Cuba.
Ninguna de las dos actividades programadas las pudo cumplir tras haber sufrido, según lasversiones oficiales, una lipotimia que desnudó, afirman sus médicos, el precio que paga lamandataria por su excesiva actividad. Sin embargo en la semana que pasó el área clave dePlanificación Federal a cargo del eterno ministro Julio de Vido anunció varios zarpazos a lacrítica situación económica de millones de argentinos.

El fuerte aumento en las tarifas de todos los transportes públicos, que siguen a los menospromocionados incrementos en los servicios públicos, es otro golpe a los bolsillos de la clasemedia y baja. Una vez más, con las medidas económicas kirchneristas los que se salvan son lossectores más pudientes, que no usan colectivo, ni tren ni subterráneo, y a los que poco lespreocupa que la luz, el gas, la televisión por cable, o que los sistemas de medicina aumenten enforma encubierta.

El verano agobiante que se viene padeciendo desde octubre, sumado a los padecimientos que generauna incomprensible prolongación del horario diurno, que lejos de generar ahorros en luz provocaincrementos en el consumo por más encendidos de equipos de aire acondicionado, no se presenta nadafavorable para la gente común.

Los balnearios de la costa atlántica, los que son frecuentados precisamente por las clases demenores recursos, acusaron fuertes caídas en ocupación y reservas. A muchos ya el sueldo no lesalcanza para ir al menos una semana de vacaciones.

Es que como decía el fundador del justicialismo, Juan Domingo Perón, todavía hoy los sueldossuben por la escalera y los precios por el ascensor.

Pero pareciera que a nivel gubernamental esa no fuera ninguna preocupación, y en cambio sí losería la aparición en la constelación política de nuevos potenciales candidatos para supuestamentehacerle sombra a la figura de Cristina Kirchner, que bastante sombra tiene ya proyectada por supropio esposo y antecesor, Néstor Kirchner.

La presunta irrupción en el "mercado" de candidatos de Carlos Reutemann sonó mucho más amaniobra de distracción que a una posible movida dentro del paupérrimo tablero de ajedrez políticoargentino.

Su presunto lanzamiento a la candidatura presidencial del 2011, que el propio senadorsantafesino trató de relativizar aunque con muy poco entusiasmo, llenó las páginas de los diariosde la semana que pasó, en una pretendida iniciación de una polémica que pudiera entretener a laciudadanía, pero a ninguna de las personas reales la supuesta novedad le movió un grado en elamperímetro.
Son otras y muy diferentes las preocupaciones de los argentinos.

La sequía, por ejemplo, un fenómeno meteorológico que sumó más castigos a las penurias de loshombres del campo, que de la noche a la mañana vieron cómo de ricos y prósperos caían a lacategoría de cuasi piqueteros.

Las medidas de supuesto incentivo para el campo se desgranan en cuentagotas, pero a la postreson recibidas por los presuntos beneficiarios poco menos que como burlas.

Los supuestos aumentos en jubilaciones y en salarios esperan sin el derecho de los justos,mientras que el zarpazo del gobierno a la AFIP, colocando al frente de tan crítico organismo a unapersona de su íntima confianza y asegurada obediencia, preanuncia desaguisados de gravesconsecuencias como los que se vienen verificando desde hace mucho tiempo en el INDEC.

Los rimbombantes anuncios de estímulos al consumo mediante presuntos planes de préstamos ycuotas beneficiosos parecen ya un chiste de mal gusto: hubo un alto funcionario que en la semanaque pasó, para dar pruebas del éxito de los sistemas, llegó a decir que "ya se entregó un auto enLa Plata" del plan de venta de cien mil unidades. Uno solo.

Nadie en los lugares turísticos pudo aprovechar los supuestos beneficios del plan de incentivopara vacacionar anunciado por la presidenta Cristina Kirchner.

En fin, la interminable lista de planes hechos por la primera mandataria antes de su primerlipotimia fueron más espejitos de colores para llenar espacios en los medios de comunicación queintenciones serias de sacar del pozo a muchos argentinos que no tienen ni fe ni esperanza.

Desde el oficialismo y la oposición, intentan entretener a la gente con supuestas candidaturas,que para el común de los argentinos no son otra cosa que más de lo mismo, lo que explica elescepticismo y la indiferencia con que aprehenden las supuestas novedades lanzadas desde el ruedopartidario.

Mientras tanto el mundo se debate en crisis gravísimas, verdaderas y tangibles. Las debaclefinanciera global ataca a la Argentina más de lo que el Gobierno esperaba o deseaba. El fantasma delos despidos y de un recrudecimiento del desempleo acecha a la vuelta de la esquina.

El mundo también observa con horror el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente sinalcanzar a entender cuál fue la causa de la decisión de Israel de iniciar la violenta ofensivacontra el sector palestino asentado en Gaza, justo en un momento en que el Planeta se debate entrela supervivencia y la caída en una crisis económica que sumergió ya a millones de almas en lapobreza y la desesperanza.

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