La oposición parece equilibrar la pulseada política con el gobierno nacional, al menos enretórica e iniciativas, que hasta ahora y pese a los comicios de junio pasado fueron propiedad delkirchnerismo. Dos mujeres, la presidenta Cristina Fernández y la titular de la Coalición CívicaElisa Carrió, polarizaron la discusión, esta vez, en torno a la reforma política.
Lejos de una "cuestión de género", ambas pertenecen al selecto grupo de dirigentespolíticos, que en la actualidad pueden sostener una confrontación retórica y transformarla enhechos políticos. Néstor Kirchner, desde ya, y Eduardo Duhalde, completan ese grupo. No hay muchomas. En ese juego, el oficialismo suele blandir la candidatura de Néstor Kirchner en el 2011, comoesta mañana, cuando el microcentro porteño amaneció con el afiche "Kirchner 2011".
En principio, las organizaciones sociales avalan esa idea; no obstante, en la corte delsantacruceño hay quienes fantasean con verlo competir internas en el Partido Justicialista conEduardo Duhalde, en lo que aseguran sería "la madre de todas las batallas".
"Lo mejor que nos puede pasar es que Carrió sea la líder de la oposición. Entre Néstor yella, nadie dudaría en elegir a Néstor", se ufanaba el dirigente K.
El protagonismo de la dirigente chaqueña, sin embargo, no es tampoco bien visto por sectores delradicalismo, que por estas horas consideran que con ella, "Cobos está perdiendo terreno".
Por eso, algunos dirigentes del centenario partido quieren acelerar los tiempos del recambio dela presidencia de la UCR, hoy en manos de Gerardo Morales, para "salir lo antes posible" a"construir un frente" que, con Cobos a la cabeza, recree la alianza que llevo al cobismo al triunfoen las elecciones mendocinas.
En ese marco, la oposición pretende que el 10 de diciembre sea un punto de inflexión en elescenario político. En esa línea transitan las conversaciones y encuentro en la Cámara deDiputados, entre el radicalismo, la Coalición, el macrismo, el socialismo y el peronismo disidente,a la hora de buscar herramientas que les permitan poder plantarse, con algún éxito, ante losKirchner.
La consulta popular, aunque tibia en las posibilidades concretas, fue difundida con eseobjetivo: redoblar la apuesta ante cada ofensiva del oficialismo. De todas maneras, es necesarioaclarar que difícilmente el arco opositor pueda doblegar al kirchnerismo reformando leyes como lade medios, facultades delegadas y, eventualmente, la reforma política. Empero, el antikirchnerismosí alberga la esperanza de ganar la pelea, aunque mas no sea mediática, cuando saque a la luz lossupuestos casos de corrupción que, fuerzas como la Coalición, dicen tener "en carpeta".
(*) Agencia DYN




