Héctor Timerman saludaba a cuanto militante se le acerca. Guillermo Moreno era el funcionariomás abordado para sacarse fotos. De repente sus miradas se cruzaron y el contacto fue directo. Elcanciller y el secretario de Comercio Interior comenzaron a apilar las ya desparramadas sillas quehabía en el salón de los presidentes latinoamericanos para fundirse en un abrazo lleno de afecto.
Mientras el ministro de Trabajo, Carlos Tomada conversaba con otros militantes peronistas, yNéstor Kirchner era bañado en cánticos y elogios por los muchachos de La Cámpora que se encargaronde poner ritmo y color al acotado acto, Moreno y Timerman estuvieron conversando uno cinco minutossin ser molestados por nadie.
Sonrientes y un excelente humor, se palmearon la espalda y dialogaron como dos amigos quehace tiempo no se ven. Más allá de las trivialidades de las que hablan los amigos cuando se vuelvea encontrar, un tema político toca de lleno tanto a Moreno como a Timerman. Ambos son alfiles queel Gobierno despliega en su pelea con el Grupo Clarín, entre otras cuestiones, por la supuesta compra irregular de las accionesde la empresa Papel Prensa.
El secretario es quien se encarga de bajar línea en las reuniones de directorio de la empresaque el Estado comparte con los diarios Clarín y La Nación, no sin escándalos de por medio; mientras que el exembajador argentino en Estados Unidos es una de las caras visibles del kirchnerismo a la hora decargar contra el Grupo Clarín en los medios de comunicación y las redes sociales, comoTwitter.
También en Perfil

Horóscopo de hoy 28 de octubre de 2026: signo por signo, qué dicen los astros

Polémica en las redes por el axolote que Lilia Lemoine tiene como mascota

Grizzly: Fiat prepara un nuevo SUV coupé para 2027, pero no reemplazará de inmediato al Fastback

Cejas ultrafinas y arqueadas: la tendencia para lograr una mirada impactante
