El portazo de Carlos Reutemann al bloque oficialista en el Senado y, más aún, laenorme repercusión en los medios de comunicación de esa cuidada decisión, revelan el deterioro del liderazgo político de Néstor Kirchner dentro delperonismo, donde son varios los que ya huelen sangre pinguina, y reverdecen el dilema quedesvela al ex presidente: encabezar o no la lista de candidatos en el estratégico distrito deBuenos Aires en las elecciones de octubre.
Reutemann se fue del kirchnerismo y creó una bancada propia junto a la también santafesinaRoxana Latorre, el bloque Santa Fe Federal.
El ex piloto de Fórmula 1 y ex gobernador comprendió que no puede ganar las elecciones deoctubre en su provincia si no corta amarras con el oficialismo, tal como le muestran todas lasencuestas.
El prolongado conflicto con el campo ha dejado al gobierno con una muy escasa imagenpositiva en Santa Fe. Lo mismo ocurre en otras provincias basadas en la producciónagrícola, donde otros jefes del PJ están poniendo distancias con el kirchnerismo.
En política, cada uno se suicida como quiere: hace menos de dos años, Cristina Kirchner perdió en las grandes ciudadessantafesinas y sólo ganó en esa provincia gracias a las pequeñas y medianasciudades del interior, gracias a la prosperidad que exhibía el campo con el dólar alto, la demandainternacional y un nivel aceptable de retenciones.
Eso quedó en la historia desde que hace casi un año la voracidad del gobierno de los Kirchnerabrió una brecha entre el oficialismo y el campo. Ahora, Cristina tiene una oportunidad pararestañar las heridas: pronto se verá si puede aprovecharla.
Reutemann ya dijo que esta vez meditará sobre una eventual candidatura presidencial en 2011.Para que pueda hacerlo, debe, primero, ganar en octubre. Tiene enfrente un duro rival: elsocialismo, que gobierna su provincia, pero le asiste la suerte porque su competidor directo no esel gobernador, Hermes Binner, que conserva una muy buena imagen.
En otro momento, el nuevo desaire de Reutemann a los Kirchner sería impensado. Ahora, Reutemann se perfila como el peronista que más votos no peronistas puede atraer en unaeventual disputa presidencial.
Por el otro lado, Néstor Kirchner debe encontrar la manera de mostrar que aún domina suprincipal vivero electoral, la provincia de Buenos Aires. ¿Le conviene encabezar la lista decandidatos?
Lo tienta un posible triunfo, que lo devolvería al centro del tablero y le daría capacidad paradominar a esa jauría de lobos hambrientos de poder que es siempre el peronismo. Pero, y si pierde osu triunfo es menor al 30 por ciento, ¿cuánto duraría el gobierno de su esposa? Dilema crucial.
*Editor jefe del diario PERFIL.








