El divertido tour de Oyarbide en Entre Ríos: corso, champán y cánticos anti-k

Aunque le gritaron por el sobreseimiento del matrimonio presidencial, el magistrado disfrutó a pleno del carnaval. Quiénes lo acompañaban. Galería.

24-08-2026 | 06:29

En una ubicación preferencial, con buena compañía y con una copa helada dechampán siempre a mano, el juez federal Norberto Oyarbide disfrutó el sábado pasado del carnaval deGualeguaychú, a pesar de un pequeño incidente -que no pasó a mayores- en el que parte del públicole reprochó con un cántico el polémico sobreseimiento del matrimonioKirchner en la causa por enriquecimiento ilícito, que se tramitó con rapidez en su juzgado.

El centro de la noche. Oyarbide llegó al corsódromo sorprendiendo a todos los presentes yenseguida se ubicó en el palco oficial, a metros de la pista, en un sector llamado, vaya paradoja,“Casa Rosada”. Vestido de impecable saco negro, camisa blanca con un colorido estampadoy chaleco plateado, el magistrado se sentó en la segunda fila junto a sus guardaespaldas y unamigo, que el diario La Nación definió como su pareja.

Delante del juez Oyarbide estaba el ministro de Economía de Entre Ríos, el contador DiegoValiero, pero Oyarbide no intercambió palabras con nadie. Salvo al ingreso, cuando se le presentóel intendente local, el kirchnerista Juan José Bahillo. El municipio tiene cada sábado 150 entradaspara repartir entre personalidades relevantes.

Momento incómodo. En medio de la fiesta, con 23 mil almas en el corsódromo más famoso delpaís, un grupo de personas reconoció al juez y comenzó a gritarle por su desempeñó en la causa porel enriquecimiento ilícito de los Kirchner. "¡Metelos presos, la p… que los parió!", cantarona coro durante varios minutos. El incidente no pasó a mayores y el juez siguió disfrutando de lasburbujas junto a su amigo, un reconocido y rígido árbitro de la liga provincial de básquet de EntreRíos, mientras sus custodios tomaban fotos con sus celulares. El propio Oyarbide era el que servíael champán que tenía a sus pies (Chandón, 90 pesos la botella), y distribuía la bebida entre lastulipas de sus acompañantes, incluidos los custodios (ver fotos).

Oyarbide había llegado el día anterior y se había alojado en el Hotel Aguay, donde hizo uso delgimnasio y del restaurante. Esa primera noche asistió a un partido de Liga Provincial de Básquet deEntre Ríos, disciplina en la cual se está interesando por su amistad con el árbitro entrerriano. Enmedio de los asistentes habituales, la minicomitiva del juez llamaba la atención en ese partidoentre entre Juventud Unida de Gualeguaychú y Zaninetti, de Concepción del Uruguay. Las autoridadesdel club local le hicieron servir triples de miga y champán, alertados de los gustos delmagistrado.

El juez, de excelente humor, hasta dio entrevistas a los medios locales en lapista del corsódromo (verfotos). En su contacto con la prensa se lo notó excitado por la mística carnavalera. "Esimpresionante", respondió al describir la fiesta popular. Distendido, hasta se permitió hacercomentarios de su llamativo chaleco, que sólo podía observarse cuando el juez se movía en suasiento o se paraba para atender a la prensa: "¿Te gusta? Me lo traje de París", le contó a unaperiodista que le elogió la prenda. Y continuó disfrutando del carnaval hasta último momento, pesea los cánticos de quienes le reprochaban su actitud frente al matrimonio presidencial. El juez y supequeña comitiva se fueron del corsódromo cuando finalizaba su paso la comparsa Ara yeví, que enguaraní significa “tiempo de diversión”.

(*) de la redacción de Perfil.com

También en Perfil