El Gobierno avanzó sigilosamente en las últimas semanas en un ambicioso y polémico plan paraconstruir una cuarta central nuclear en la Argentina, un mega emprendimiento de más de 3.000 millones de dólares que ya recibió el vistobueno de Estados Unidos, Francia, Rusia y Canadá; en lo que parece ser una revitalización local ymundial de la energía atómica, un contexto en el que nuestro país pretende ser un jugador centralen los próximos años.
El proyecto aparece en el tramo final de la construcción de Atucha II–el tercer reactor en suelo argentino luego de Atucha I y de la central cordobesa deEmbalse–, que viene con un retraso de casi dos años de lo prometido por el Gobierno, ademásde denuncias por sobreprecios y peleas gremiales en empresas cercanas al ministro de PlanificaciónFederal, Julio de Vido, algunas de las cuales terminaron entre balas y cuchillos.
El mega emprendimiento que, de llevarse a cabo sería el más importante del país, será llamadoAtucha III y su construcción fue aprobada por ley a fines de noviembre pasado sin un debatedemasiado amplio por el Congreso, a días del recambio legislativo. En septiembre, antes desancionarse, el Gobierno sin embargo, ya había firmado un convenio con una empresa canadiense parasu construcción y tenía a su disposición los terrenos en los que se levantará la nueva central,“río abajo de donde funcionan Atucha I y II, también al margen del Paraná”, explicaronfuentes oficiales.




