Las mismas virtudes que los cristinistas exaltan como explicaciones del arrasador 50% de los votos son vistas ahora como acechanzas a la gobernabilidad de Cristina Fernández en los próximos cuatro años.
Los planes sociales que reciben casi cinco millones de argentinos, la asignación por hijo que cobran 3.600.000 familias, los haberes jubilatorios actualizados un 800% desde el 2003 y las actualizaciones paritarias para
los trabajadores registrados –más o menos en línea con la inflación real–, fueron los grandes motivadores del voto popular del 14 de agosto.
¿Acaso se dispondrá de semejantes recursos el año que viene con un crecimiento estimado del 4% y una caja fiscal en apuros?




