La semana pasada, en su reaparición mediática luego de varios días de reposo, la presidentaCristina Fernández de Kirchner dio a conocer una batería de anuncios para enfrentar la problemáticasituación de los productores agropecuarios. Fue en ese momento, en medio de su improvisadodiscurso, cuando hizo un pedido explícito: los gobernadores e intendentes debían acercarse a los representantes rurales para conocer mejor la situación yencontrarle solución.
En realidad, en ese pedido hubo un requerimiento implícito: que se dejase de lado en las reuniones y negociaciones a laMesa de Enlace.
Unos días después, el ministerio del Interior comenzó a orquestar junto con la secretaría deAgricultura un plan que ofrece ayuda monetaria y follajes para las zonas más afectadas por la sequía. Y, comoquería la Presidenta, los gobernadores e intendentes son una pieza fundamental en este juego de estrategia.
Los primeros en entender el juego fueron los gobernadores de Buenos Aires, Chaco y Entre Ríos.Daniel Scioli salió, directamente, a declarar que "el campo tiene razón”. Jorge Capitanichdeclaró el jueves la emergencia agropecuaria y anunció la ayuda del Gobierno central para losproductores de girasol. Sergio Urribarri, por su parte, se reúne hoy con dirigentes entrerrianos.Por supuesto que el controvertido Alfredo de Angeli no será de la partida.
Otros dos gobernadores se sumaron también a la estrategia nacional. El pampeano Oscar Jorgepidió a la Nación la ayuda por 100 millones de pesos y el correntino Ricardo Colombi se reunirá conproductores de su provincia pasado mañana.







