Política•A UN AO DE LAS RESOLUCIN 125

El kirchnerismo D.C. (después del campo)

El conflicto con el campo dejó cicatrices indelebles en la imagen positiva del oficialismo, devoró funcionarios y produjo una sangría en el Congreso.

El kirchnerismo D.C. (después del campo)
13-10-2026 | 11:08

Hay heridas que no se pueden borrar, que dejan cicatrices en el cuerpo de por vida, y eso fue lo que la resolución 125, destinadaa elevar las retenciones agrícolas, provocó en el kirchnerismo, una marca indeleble. En su enfrentamiento con el campo, el Gobierno magulló la imagenpositiva de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, varios funcionarios renunciaron por eltema y, aun peor, el Frente bloque del para la Victoria en el Congreso entró en coma.

Imagen no positiva. El capital político que el kirchernismo poseía antes del conflicto rondaba el 70%de imagen positiva. No habían dudas, la presidenta y su marido, el ex presidente Néstor Kirchner,gozaban de la confianza de la mayoría de los argentinos. La 125 cambió ese panorama. En mayo,apenas cinco meses después de asumir el poder, la imagen de la presidenta ya sehabía derrumbado un 30% por la pelea con los ruralistas.

En julio, después del voto no positivo de Julio Cobos que sepultó las retenciones, supopularidad tocó fondo, y en septiembre se estabilizó en 30%. Todo lo contrario ocurrió con loslideres del campo, quienes tras la derogación de las retenciones se colocaron al tope de lasencuestas de opinión, encima de cualquier político argentinos. El principio de 2009 no trajobuenas noticias para el matrimonio presidencial. La imagen de los Kirchner arrancó el año con unacaída: sólo el 23,3 por ciento de los consultados aprueba la gestión de CFK.

Renuncias y sangría oficial.
El conflicto no solo machacó la imagen presidencial,también devoró varios funcionarios. La primera víctima de las retenciones fue el joven ministro deEconomía, Martín Lousteau, querenunció el 24 de abril y fue reemplazado por Carlos Fernández que, haciendo honor a su apodo (ledicen "mudo") casi no ha hablado en público tras 11 meses a cargo del ministerio. Le siguió elsecretario de Agricultura, Javier de Urquiza,interlocutor con el campo, cuyo lugar fue ocupado por Carlos Cheppi, viejo conocido deNéstor Kirchner, de su época en Río Gallegos.

A medida que el conflicto avanzaba, en el seno del Gobierno se comenzó a hablar de halcones ypalomas. Los primeros, inflexibles a la hora de negociar con el agro, estabanrepresentados por Néstor Kirchner, Julio De Vido y Guillermo Moreno.Las palomas, el poder formal, eran Cristina Kirchner, Alberto Fernández y el dialoguista JulioCobos. Tras la votación en el Senado y su rechazo al proyecto oficial del 17 de julio, Cobos seconvirtió en un opositor dentro del Gobierno. Seis días después, el hombre más emblemático delkirchnerismo, el jefe de Gabinete Alberto Fernández, presentaba su renuncia. Era el fin de una era.

Los últimos golpes al oficialismo llegaron en el Congreso: Felipe Solá y Carlos Reutemann sefueron del FpV y, junto a ellos, una sangría deparlamentarios K dejó al oficialismo al borde de perder el quórum la Cámara Alta. El panoramaenvalentonó a la oposición que planea arrebatarle al matrimonio presidencial elcontrol del poder legislativo. El último cachetazollegó con la victoria del cobismo en laselecciones de Catamarca. La derrotaoficial en el primer test electoral hacepensar que el futuro del kirchnerismo D.C. (después del campo) se definirá en octubre, con o sinKirchner como candidato.

(*) Redactor de Perfil.com

También en Perfil