Frente a la imposibilidad de instalar un candidato que pueda aspirar a la gran pelea electoralen los comicios porteños, el kirchnerismo apuesta ahora en la Capital Federal a la fragmentación comoestrategia electoral. La idea es jugar con dos o tres candidatos de impacto limitado para colectarvotos en distintos sectores sociales. En consecuencia, no habrá un único candidato con la marca K,sino varios postulantes filokirchneristas.
El más firme es el banquero Carlos Heller, habilitado provisoriamente por el ex presidente Néstor Kirchnerdespués de fracasar en sus esfuerzos por convencer a Daniel Filmus. El ex vicepresidente de BocaJuniors está haciendo una fuerte inversión publicitaria y ya está instalado, una ventaja por sobreel resto de los posibles aspirantes.
Otra posibilidad que se analiza en estos días es reflotar el nombre de Rafael Bielsa, a pesar de que el ex canciller confirmó en una entrevista conPERFIL que no iba a ser candidato.
En la Casa de Gobierno confían en convencerlo con un pedido especial de Kirchner. Sin embargo,ayer a última hora, un sector del peronismo porteño, ligado al jefe del PJ, dio cuenta de lasdificultades por revertir la decisión de Bielsa –de gira por Trinidad y Tobago– y sevolcaba abiertamente hacia el director ejecutivo de la ANSES, Amado Boudou.
Según un relevamiento de 900 casos encargado desde Olivos, Boudou posee un alto nivel dedesconocimiento pero tiene “altas probalidades de crecer” hasta los comicios. “SiAmado acepta, el peronismo podría converger ahí porque no tiene un candidato firme”,reflexiona un funcionario de rango superior que no digiere la postulación de Heller.




