Política•Opinin - Revista Noticias

El kirchnerismo y el miedo a la seguridad

El debate por la inseguridad sigue pendiente, pero el gobierno no se hace cargo ni sabe qué clase de modelo aplicar para solucionar el problema.

13-10-2026 | 10:26

El dulce de leche sí, pero la inseguridad no. La inseguridad no es un invento argentino. Naciócon el hombre, con el daño que uno le pudiera ocasionar al otro para conseguir algo. Desde laspequeñas tribus hasta las grandes urbes, las sociedades siempre intentaron moderar esa amenaza,convenciendo a sus miembros de que hacer daño no es correcto. Se lo hizo y se lo hace de distintasformas.

En su Leviatán, Thomas Hobbes señala a la inseguridad como una de las tres razones principalesde conflicto entre los individuos (las otras dos son la competencia y la gloria). El filósofoinglés entendía que los fuertes se imponen ante los débiles y que esa es la primera organizacióndel mundo. Esa fortaleza podía llevar a que los más poderosos dañaran al resto, pero Hobbes vio queno sólo los débiles tenían miedo por su seguridad, también los fuertes temían. Porque, finalmente,hasta los gigantes duermen o se descuidan, y entonces el más débil de los débiles podríaliquidarlo. Su conclusión es que de ese miedo debía surgir el comienzo de la vida social, ya quepor más fuerte que uno fuera no se podría sobrevivir sin el amparo de los demás, sin ciertas reglasbásicas de convivencia.

Todas las sociedades intentaron moderar los conflictos que podían terminar con la vida y losbienes de los demás, a través de esas normas y de los castigos que se les aplicarían a quienesintentaran romperlas. Así, además de las creencias morales de cada persona sobre el bien y el mal,de sus postulados religiosos o ideológicos, existe otro motivo social de convencimiento: el quedaña es castigado, no por el más fuerte sino por la fuerza que da la suma de los miembros de unacomunidad y de las normas que ellos establezcan para convivir.

No, la inseguridad no es nueva. Lo que sí resulta novedoso es que hoy un Estado decidaabstenerse de moderar en esa vieja disputa. Y más si ese Estado es administrado por un gobierno quese jacta de haber recuperado el rol estatal.

Existen distintos modelos en el mundo para luchar contra la inseguridad. Los estadounidenses soncoherentes con su genética liberal: en una sociedad que postula libertad de oportunidades paratodos, les reserva a los infractores sólo leyes estrictas y cárceles para cumplir sus penas. EnEuropa, donde el Estado de bienestar tiene su historia, entienden que al menos una parte de losdelitos está vinculado con la desesperación económica, e intentan mediante subsidios y beneficiosuniversales dar una base de sustentabilidad económica que desincentive el delito. Para los que aúnasí delincan, leyes y castigo.

La filosofía de este modelo podría asociarse a lo que decía el francés Georges Clemenceau:“Lo más seguro consiste en dar a cada uno algo que defender”. Los beneficios económicosy sociales que los europeos vuelcan hacia los sectores de riesgo, sería lo que implícitamente esossectores “defienden” a la hora de decidir no cometer un delito. Si es más lo que sepierde que lo que se gana cuando se piensa en delinquir, es más probable que el delito no seconcrete.

Siga leyendo la nota aquí, en el sitio de la revista Noticias .

*Jefe de redacción de Noticias.

También en Perfil