•Semana 16

El peronismo es dengue y la última de sus cepas es la K

El escritor y periodista trae a Perfil.com su reflexión semanal. "El vudú K. inventó el sacrificio testimonial y otros timos", señala el pensador.

07-10-2026 | 01:10

A ver si se entiende. Si Borges los sentenció “incorregibles” y si ellos mismos lorepiten con risueña aceptación, es que son lo trucho absoluto. Lo incambiable. Lo destinado apersistir en negación y obstinado rechazo a mejora republicana alguna.

Cuando se le propone a un peronista que defina que es un peronista, por lo general se despachacon un “el que tiene sensibilidad social”. Y si se lo apura (y es de Carta Abierta)desgrana como texto chamánico “las 20 verdades” que deben cumplirse para serlo deverdad.

Llevarlos a una sana polémica es imposible. Escapan envueltos en frases tan sobadas como“es un movimiento” (también lo es un terremoto). O deslizan (sensibles) “espasión y corazón”. O, ya en el paroxismo, rematan con ejemplo oportunista: “Boca esperonismo”.

A 70 años de incubado ninguno aceptará que sobran pruebas de que existe una verdad 21 delmovimiento: la de que el peronismo es dengue. No es broma: es historia. El primer aedes aegipty se incubó en los cuarteles de la década del 40. Allí encontró lascondiciones óptimas para su mortífera misión. Y cada tanto, al mutante de recambio apto paramantener debilitado y en sopor al país.

La última de sus cepas es la incorregible y tozuda cepa K. Brotó de los hielos del sur, ocupóBuenos Aires y desde allí debilitó al país hasta dejarlo hecho el jíbaro fakir que es. Impulsadopor su genética dengue, Kirchner asumió el poder no para gobernar sino para quedarse.Para eso convirtió la Constitución en ejemplar para bibliófilos y al presupuesto nacional enprivada libreta de Ramos Generales.

Sus peroratas bonaerenses últimas no pertenecen a oratoria alguna. Sube a los trompicones alpalco, escupe al micrófono y no suelta idea eslabonada alguna sino montón de culebras,tornillos y petardos. No habla: asusta. Está “del tomate”. Los asistentes parecen inmóviles muñecos con caretade susto. Sólo se reactivan cuando punteros entusiastas flamean cartelitos que dicen“Aplaudir” K. utiliza sintaxis de dengue. Inocula a la mayor cantidad de perplejos yparte raudo a propagar dolores de cabeza y fiebre a más condados.

Cuánta más debilite más posibilidades tendrá de lograr el propósito del partido incorregible:quedarse. Vaya suerte la nuestra. Media humanidad se desvive por alcanzar (apenas) una choza, unacabra, medio pan. La otra mitad (quizás) por llegar a ser persona. Aquí hay que desvivirse porambas, y por ver de escapar del aguijón. No es fácil. El vudú K. inventó el sacrificio testimonialy otros timos. Pese a que la realidad mantiene reducido a cada argentino a medio, los klonadoreselectorales del Gran Jefe Dengue buscarán hacer de cada votante dos.

Este es el proyecto. No hay otro objetivo que éste. Pasan otras cosas, pero menudas. Laencastillada Casa de Gobierno del Doble Comando no da más que para dolores de cabeza. A losanteriores robos de los relojes de Nicolas Avellaneda y Agustin P. Justo, y lapicera fuente deRoberto Ortiz, se sumó ahora el bastón y la banda presidencial de Arturo Frondizi. No es todo. Dosmeses atrás la desidia interior del Museo de la Rosada provocó una rotura de caños con fuga deexcrementos de sanitarios del piso superior. Las heces cayeron en cascada penetrando las vitrinasde las bandas presidenciales. ¿Sobre qué nombres cayeron? ¿Hubo justicia postmortem? El misterio (y el olor) continúan.

(*) Especial para Perfil.com

También en Perfil