En medio de la polémica que desató el papa Benedicto XVI, quien instó al Gobierno nacional areducir el “escándalo de la pobreza”, la presidenta Cristina Fernández de Kirchneranunció el 14 de agosto un ambicioso plan de fomento y creación de cooperativas para generar 100mil puestos de empleo en el Conurbano de la provincia de Buenos Aires, con una inversión inicial de$ 1.500 millones. Ese día afirmó que el trabajo es “el mejor antídoto contra lapobreza”. Sin embargo, a un mes del lanzamiento el plan está casi paralizado y los pocosavances logrados ya muestran serias irregularidades.
Pese a haber sido anunciado en agosto, el proyecto está inspirado en el Programa de InversiónSocial (PRIS), lanzado dos meses antes por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, cuyaayuda “se aplicó de manera clientelar” durante la campaña electoral, según denuncianlas organizaciones sociales. En este período, varios intendentes firmaron convenios conorganizaciones barriales y de desocupados para que a través de cooperativas trabajen en laproducción, conservación y mantenimiento de la red vial, servicios de agua, cloacas y construcciónde viviendas.
A tres meses de la inauguración del proyecto, a muchas cooperativas aún no les abonaron los $1.350 correspondientes por beneficiario, y a algunas se les pagó sólo un mes, casualmente dos díasantes de los comicios del 28 de junio (ver facsímil), pero después no volvieron a recibir másdinero. “Unos pocos cobraron antes de las elecciones, pero julio, agosto y septiembre no seles pagó, y la mayoría de las cooperativas están paralizadas esperando comenzar a trabajar”,explicó a PERFIL Evangelina Barrera, referente del Movimiento de Trabajadores Desocupados deBerisso.
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