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El riesgo de desoír los síntomas

Hace unos días un sector de la sociedad se manifestó en forma masiva para despedir a un ex Presidente, considerado hoy un símbolo de la democracia. Kirchner respondió ofreciendo lo contrario: menos democracia.

21-08-2026 | 18:36

Hace unos días nomás, un sector de la sociedad se manifestó en forma masiva y espontánea paradespedir a un ex presidente fallecido, considerado hoy un símbolo de la democracia, y pedir másrespeto a las instituciones, más participación y más transparencia. El gobierno de los Kirchner novio o no quiso ver, no escuchó o no quiso escuchar las señales, y respondió ofreciendo locontrario: menos democracia.

La muerte de Alfonsín fue un golpe más para el oficialismo que se balancea al borde del abismofrente a una prueba electoral que se presenta más difícil de lo que se había imaginado.

Ya había adelantado las elecciones para cortar de cuajo las movidas de la oposición en busca dealianzas que le permitieran reunir más votos, y la jugada le salió mal. La oposición se envalentonócon la impactante expresión de dolor que se registró con el fallecimiento del presidente de larecuperación democrática.

Para colmo los dibujos de las cifras sobre la economía comenzaron a desteñirse porque la tintacon que habían sido realizados no era indeleble. De a poco va cayendo la máscara de una crisis que,preanuncian expertos en la materia, se instalará antes que después en el país, como consecuencia dela debacle imparable en el mundo desarrollado.

Como si fuera poco, el conflicto más grave que afrontó la administración de Cristina Kirchner,el que despertó en el campo, no sólo no se acalló, sino que comenzó a traducirse en cifras queespantan: la recaudación, obviamente, se vio afectada, y el gesto del Gobierno para poner derodillas a los díscolos productores terminó impulsándolo a él mismo a caer de rodillas y pedirinsólitamente, en la reunión del grupo de los 20, nuevamente auxilio financiero al denostado FondoMonetario Internacional.

Los vencimientos del pago de la deuda se acercan y Cristina Kirchner no sabe de dónde van asalir. ¿Se habrán dilapidado ya los multimillonarios fondos incautados a las AFJP? Ahora elGobierno dice que coparticipa a las provincias y los municipios lo recaudado en concepto deretenciones a la exportación de soja: al final, está repartiendo migajas.

Como si el panorama no fuera suficientemente adverso, se instaló en el país la epidemia dedengue, una enfermedad típica de la pobreza, y desnudó, por si fuera necesario, la situación demiseria estructural en la que viven millones de argentinos. Hasta esos lugares no había llegado lapresunta bonanza inaugurada por el kirchnerismo.

Cada vez hay más pobres, más pobladores en las villas miseria, más inseguridad, pero no se atacael origen del mal, tal vez porque políticos cometen el pecado mortal de hacer de la pobreza unfactor funcional a sus ambiciones.

Frente a esa situación, las encuestas, que no hacen más que reflejar porciones de la realidad,le informaron a Néstor Kirchner que las elecciones próximas no serán para él un paseo como habíaimaginado, sino todo lo contrario.

Allí comenzó a elucubrar estrategias para atajar un triunfo que le es esquivo en variosdistritos, pero principalmente en la provincia de Buenos Aires, la caja de resonancia clave deldestino de los políticos que gobiernan.

Paradojalmente, frente al reclamo de la gente por más democracia, eligió más trampas dentro deljuego de la democracia.

Néstor Kirchner nunca confirmó su candidatura en la provincia de Buenos Aires -el segundo gestodesesperado, después del adelantamiento de las elecciones- simplemente porque no tenía ningunaseguridad de ganar. Entonces el oficialismo comenzó a jugar con los plazos: sólo se anunciarían laspostulaciones en el primer distrito del país cerca de la fecha legal de vencimiento. Para eso restapoco menos de un mes.

Cuando los sondeos revelaron que la figura de Néstor Kirchner comenzó a caer menos bien que ensus tiempos de presidente, imaginó una estrategia para mantener cautivos a todos sus hombres:ordenó a intendentes del conurbano que se postulen, aún diciéndole abiertamente a la sociedad queese gesto sería un mero acto destinado a recaudar votos, porque luego de los comicios, renunciaríana sus bancas para volver a sus puestos ejecutivos.

Es difícil imaginar cómo el kirchnerismo pudo creer que esa jugada podía resultar redituablepara sus fines. Rápidamente reveló que causaba el efecto contrario al buscado.

Todavía quedan tres semanas para que se definan las candidaturas. En el mundo de Néstor yCristina Kirchner todo es posible. Por estas horas deben estar imaginando otras jugadas impactantespara tratar de torcer lo que parece ser la voluntad de importantes porciones del electorado. Quiénsabe con qué sorpresa desayunen a la gente en las próximas horas. Lo que se sabe es que hastaahora, la figura del matrimonio presidencial despierta más resquemores que simpatías. El camino queeligieron para revertir esa situación resultó ser el menos adecuado.

(*) Agencia DYN

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