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El triunfo de De Narváez

Lea parte de la columna que aparecerá en la edición especial de mañana del Diario Perfil.

23-08-2026 | 00:21

La primera semana de diciembre discutimos acerca de lo que podía pasar en la provincia de BuenosAires en estas elecciones legislativas, en base a encuestas y focus group aplicados y analizadospor expertos. Corría el rumor de que Néstor Kirchner encabezaría la lista del Frente para laVictoria buscando un triunfo arrollador que lo posicione como candidato presidencial para el 2011.

Había dos lecturas. La de politicólogos y periodistas que daban por descontado que Kirchnerobtendría un triunfo abrumador. Argumentaban que el peronismo no puede perder en la provincia, quehay un aparato invencible, que es necesaria para contar los votos, que “la provincia secomporta de una manera totalmente distinta de la ciudad” Como si al atravesar la AvenidaGeneral Paz, los electores se convirtiesen en alienígenas. En todas las encuestas, Kirchner ganabacon un amplio margen.

Desde las teorías que usamos los consultores políticos, las diferencias abismales entre los electores porteños y los bonaerenses son un mitourbano. Con pocas diferencias, que la globalización reduce cada día, los latinoamericanossomos muy semejantes. Muertas las visiones apocalípticas de la política del siglo XX, todos soñamoscon que nuestros hijos se eduquen bien, que la violencia no nos quite el sueño. Pocos quieren morirpor la patria y muchos, vivir mejor. La mutación que se produce al pasar de una vereda a otra en laAvenida General Paz sonaba bastante ridícula.

Analizábamos datos más importantes que la simulación presidencial. Kirchner tenía 65% de imagennegativa, más de la mitad de la población quería votar en contra del gobierno. Estaba claro que siun candidato de la oposición polarizaba con él podía ganar. En las cifras de ese entonces, Massaera mejor candidato. Su estructura de imagen le permitía jugar. Creíamos que sin un asesoramientode primer nivel, Kirchner solo podía perder. La suerte de la elección dependía de que De Narváez oLa Coalición logren polarizar con él. Quien maneje una estrategia adecuada para hacerlo seríaprimero y el que no lo haga, tercero. Nuestra evaluación de De Narváez como candidato era óptima.Para los sentimientos de los electores en este momento, por su capacidad de trabajo y muchos otrosméritos personales, era un candidato para ganar. No era tan fácil ganarle a Massa. Sí a Kirchner, y más si ponía a Scioli y otrosdirigentes en la lista usando un estilo autoritario.

Para Francisco De Narváez enfrentar a Kirchner le aseguraba el éxito. Solo podíaganar: perdiendo con menos de diez puntos, se convertiría en un personaje político de primer nivel.Si lograba un resultado muy parejo, se catapultaba al cielo.

(*) Asesor de imagen de Mauricio Macri

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