Francisco De Narváez estuvo esta semana en Santa Fe, como parte de sus habituales recorridas porel interior. Pero esta vez tenía un condimento adicional: la posibilidad de reunirse con el senadorCarlos Reutemann, uno de los referentes de la disidencia peronista con la que hoy muestra mayorsintonía. Por esa razón, le hizo llegar el mensaje de que tenía intenciones de reunirse con él.
Finalmente, Reutemann lo recibió el viernes a la noche en su campo de Llambí Campbell, a unos 20kilómetros de la capital santafesina. No hubo cena, aseguraron algunos allegados a losprotagonistas, sólo un “tentempié” para acompañar la charla.
Se reunieron a solas y el hermetismo sobre el contenido de la conversación fue casi total. Lacharla no duró mas de dos horas.
Forma parte de la estrategia. Se acordó mantener la reunión con carácter casi reservado y noinformar para no aumentar expectativas. Supuestamente, se había acordado que el sector de Reutemannse iba a encargar de dar la versión de la charla, pero sus operadores habituales no atendieron losteléfonos o dijeron ignorar de qué se habló. Del lado de De Narváez, prefirieron no abundar endatos porque saben que el santafesino es muy susceptible a los movimientos a través de la prensa.De todos modos, en ambos casos, priorizaron el gesto político de la reunión: Reutemann recibe apocas figuras políticas en su casa.






