La presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, presentaron ayer en la Casa Rosada un proyecto de ley para reformar el régimen de trabajo de los peones rurales. Sin embargo, una iniciativaque pretendería contentar a miles de trabajadores de un sector 'enemigo' del Gobierno fue tildadade “copiada”, “sin sentido” y que “no sirve” según dos referentes gremiales del sector que consultó Perfil.com tras el anuncio.
El Anteproyecto de Reforma del régimen de trabajo agrario, que hoy fue enviado a laCámara de Diputados, pretende otorgar un estatuto de empleado común a los peones y modificar la Ley 22.248, que no sufre modificaciones desde la última dictadura militar. Porejemplo, el proyecto oficial plantea un tope de 8 horas diariasde trabajo ("Fin de la jornada de sol a sol", estipula) y de 44 horas semanales.Mientras que el salario mínimo, vital y móvil que rige para el resto de los sectores marcará elpiso de los ingresos mínimos en el sector.
La iniciativa del Gobierno establece además un régimen jubilatorio especial a partir de los 57 años para hombres y mujeres, con25 años de aportes. A su vez, el anteproyecto clasifica en tres las modalidades contractuales:permanente de prestación continua, temporario y el permanente discontinuo.
El titular de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), Gerónimo "Momo" Venegas, estimó a este medio que se trata de un “anuncio político más que otra cosa” ya que, en sus palabras, una granparte de la iniciativa “no tiene sentido”.
El aliado gremial de Eduardo Duhalde aseguró que "hace10 años que ya no hay los (turnos) de 'sol a sol'. Lo de las 8 horas ya estáestipulado en todos los convenios actuales”, recordó entre risas por telefóno. No obstante,especificó que en el sector muchos peones trabajan “a por tanto” y no por horas, y enépoca de cosechas "si tienen que trabajar 10 horas, hacen 10 horas”.
Venegas incluso advirtió que la propuesta que anunció Cristina es la copia de un proyecto de su gremio que, según dijo, “se debatió yaprobó” en las paritarias del sector durante tres años. “ Seguro que sacaron algo de ése”, afirmó.
Huelgas sí. Según anticipó Tomada, con esta reforma se incorpora el derecho de huelga y la negociación colectiva como en el resto de las actividades.El líder gremial de empleados del campo se sorprendió por ese anuncio. “Tenemos todos losderechos y hacemos paro cada vez que necesitamos desde hace muchos años”, recordó, loque pone en duda la utilidad de ese inciso del proyecto.
Asimismo, Tomada especificó que la medida apunta a la "eliminación de la precariedad ydesprotección" de los trabajadores rurales y apuntó al trabajo en negro. Venegas, un líder sindicalagrario que rompió con el kirchnerismo tras la 'guerra con el campo', le respondió: “Si noponen inspectores y camionetas, no se puede bajar el empleo irregular”.
En cuanto al salario mínimo, el titular de titular de las “62 Organizacionesperonistas” también desvirtuó la propuesta del Gobierno. “Hoy un trabajador del campocobraba 1.700 pesos de sueldo básico (N. de R.: el nacional es de $1.500) y con el aumento del 30%ahora percibirá $2.250 con casa y comida, que en la ciudad equivaldria a unos 4.000 pesos almes”, explicó.
Brindis al sol. Por su lado, el secretario gremial de Federación Agraria, Omar Barchetta, cuestionó el concepto de esta reforma laboral. “Creemos quese necesita un régimen especial y no uno común como otros gremios. No se puede ver como unaindustria común, no sirve, e incluso va a traer más problemas”, se quejó.
En particular, Barchetta también opinó que “el régimen no puede funcionar con las 8horas. Y dio el ejemplo de la recolección de frutillas: “ese trabajo se hace de corrido y lo más probable es que sea de 'sol a sol'. Si marcan a las 8 horas y después los patrones tienen quepagar el resto como horas extra, al productor no le cierran los números”, agregó.
El delegado sindical de la entidad que comanda Eduardo Buzzi indicó que “es la propiaproducción la que marca el ritmo de trabajo” y no una reforma que, al parecer, en lugar dealegrar a los peones, podría irritarlos aún más.








