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¡Es la economía, bobitos!

Obama y Cristina sólo prestan atención a la política y están enfrascados en disputas electorales, pero el "batifondo" económico amenaza con desarmar sus ilusiones.

24-08-2026 | 16:59

En dos meses, Barack Obama, enfrentará elecciones de medio término que lo encuentra con lacrisis financiera no resuelta y la economía en un proceso de muy lenta recuperación. El altodesempleo que no cede, la transformación de los principales bancos de Wall Street y un montaña dedólares que no alcanzan para salir del brete.

¿Hasta dónde Washington continuará mandando estímulos a la economía? Esta es la pregunta quecomienzan a hacerse los catedráticos, analistas e inversores frente a los escasos resultados quearroja la política económica de Obama.

Peor aún, ¿qué pasará el día después cuando haya que esterilizar esa montaña de dólares?Pero ya se empiezan a escuchar voces que exigen al presidente Obama un poco más de ortodoxia en elmanejo económico y piden bajar impuestos y reducir subsidios como estímulo a mejorar la actividadeconómica.

Ni la retirada de las tropas de Irak deja a salvo de una derrota en las urnas, casi segura, alhombre de Chicago. La campaña en Irak insumió casi 800.000 millones de dólares, casi tanto como elsalvataje a los bancos de Wall Street. En ambos casos, los resultados son escasos.

En el aspecto militar, la situación en la Mesopotamia babilónica no redundó en mejoras. Irakpadece los mismos problemas que bajo la sanguinaria batuta de Saddam Hussein. Los enfrentamientoscon la mayoría shií permanecen inalterables y los riesgos de una anexión irakí por parte delrégimen teocrático de Irán son altísimos. En el norte, la presión de los kurdos por reclamar suterritorio se ha revitalizado. Los yacimientos petrolíferos no están a salvo y el negocio de loshidrocarburos no retribuye el monumental esfuerzo militar.

En el campo militar, resultará difícil recortar gastos debido a que aun está pendiente lacampaña en Afganistán contra los Talibanes y con ello el mantenimiento de la VIIª Flota estacionadaen el Golfo Pérsico.

En el aspecto financiero, los balances de los bancos mejoran a partir de la ayuda de dinero perola mejora no llega a la gente. Las empresas rehúyen a tomar riesgos y los gastos de consumopersonal, atados históricamente a la industria del crédito se amesetaron desde hace meses y no hayperspectivas de un repunte a corto plazo. La opción es bajar impuestos para reactivar la economía ariesgo de incrementar el déficit fiscal, a menos que se disminuya el gasto militar, a riesgo de unaderrota en su lucha contra el terrorismo. Nuevamente, la economía en el centro del debate.

Algo similar ocurre por estas pampas donde la clase política dirigente mira a las urnas de 2011y da la espalda a la economía que está entrando en zona de turbulencia, a pesar del buen momentointernacional. De no ser por el "yuyo" y por el retraso del tipo de cambio frente al aumento decostos inflacionarios, los ingresos fiscales no muestran subas en términos reales.

Pero estos incrementos son un correlato del aumento del gasto que crece a un ritmo superior alPBI nominal, lo que incrementa y convalida la necesidad de mayores recursos, vía impuestoinflacionario. De allí que el gobierno empiece, con otra de sus bravatas, a amenazar con nosancionar presupuesto para 2011 y manejarse con las partidas de 2010, en un maniobra que buscacomplicar a la oposición en una eventual debacle económica.

Lo cierto es que la situación fiscal está cerca de desmoronarse porque la situación real de laeconomía no marcha al ritmo necesario. Los niveles de actividad industrial y económica son menoresa los registrados en pleno 2008, en plena recesión y con la paralización del sector rural, luegodel conflicto de la 125. El empleo no crece y el empleo en negro está dando muestras de fragilidad,lo que aumenta el descontento social.

La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner aspira a llegar a las urnas con el clima en calmaal igual que su colega Obama. Siguen enfrascados en las disputas electorales. Sin embargo, eltrasfondo o el "batifondo" económico amenaza con desarmar sus ilusiones. Son sus propias impericiaslas que armaron este ambiente pero ambos lo consideran un tema menor y sólo prestan atención a lapolítica. ¿No será la economía?

(*) Agencia DYN

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